La sabiduria Principio y fin

 Pro 1:7  El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Una de las herramientas más importantes que Dios ha dado a su pueblo para poder vivir en medio de un mundo caído, agrando al creador, es la llamada sabiduría, de hecho que la sabiduría es una esencia de vida para aquellos que quieran dejar la simpleza de seguir las detracciones de las grandes mayorías en este mundo. Pro 1:22  ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, Y los burladores desearán el burlar, Y los insensatos aborrecerán la ciencia? La sabiduría es la riqueza del aprender que nos aleja de tres males sumamente dañinos que hacen a los hombres fracasar en esta vida:

  1. LOS SIMPLES. A los que la biblia llama “simples” son aquellos que no aprenden y se guían por los demás.
  2. LOS BURLADORES. estos son los que se guían por su propio juicio.
  3. LOS INCENSATOS. Estos son los que se guían por sus impulsos.

Dentro de este sentido nos damos cuenta de la importancia de buscar y hallar la sabiduría y es fundamental saber cómo obtener este regalo de Dios, que nos sacara a flote en medio de la tempestad de este sistema caído en el cual vivimos.

La sabiduría no es algo se pueda obtener con estudios o por dinero, la sabiduría está dada a todo aquel que la quiera.

El punto de arranque de una vida diferente es la sabiduría, Pro 1:7  El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;… pero según parece también es el final de todo,  Ecl 12:13  El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. La palabra temer aquí es una palabra que en sus sentido original tiene un sentido de REVERENCIA, ESPANTO, MIEDO POR LA PRESENCIA, TERRIBLE, O sea que el inicio de la misma sabiduría no es otra cosa más que el desarrollo del respeto profundo hacia Dios atravez de los años, el mismo temor o respeto nos hace perfeccionarnos en santidad. Es lo mismos en las esferas naturales ya que se desarrolla un cierto grado de respeto hacia los patronos que nos dan trabajo pero en realidad ese respeto es ocasionado por el mismo miedo de saber que ese patrono tiene el poder para despedirnos y quitarnos el trabajo. El inicio hacia el camino de la perfección, según lo dice proverbios 1; 7, es algo parecido a eso, o sea directa o indirectamente todos nos acercamos a Dios por un cierto grado de temor a las circunstancias y principalmente a la eternidad.

Y este temor es lo que nos ayuda a permanecer, es como una guía que nos mantiene en la dirección correcta hasta que el amor supremo hacia Dios se ha perfeccionado en nosotros, en la biblia, este amor aparece como la finalidad o la meta de todo el caminar cristiano, notese que el apóstol Pedro el amor suspremos y perfeccionado lo pone como la ultimo peldaño de toda la carrera, 2Pe 1:5  vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; 2Pe 1:6  al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; 2Pe 1:7  a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. También el apóstol Pablo lo menciona, como una base eterna de la vida desarrollada, 1Co 13:10  mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. 1Co 13:11  Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. 1Co 13:12  Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. 1Co 13:13  Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

Es necesario caminar en este temor a Dios,  que es una guía hacia la perfección, el temor a Dios nos permite desarrollar muchas cualidades con respecto a nuestro prójimo, y principalmente hacia nuestro maravilloso Dios, es el temor a Dios el que nos permite perseverar y al perseverar podemos perfeccionarnos en este caminara hasta completar la obra de Dios en nosotros y esta obra es, la de enseñarnos a amar a Dios por sobre todo y al final de una vida desarrollada en el temor a Dios, el temor desaparece y es sustituido por el perfecto amor hacia Dios que es lo que garantiza nuestra estabilidad eterna para no apártanos de Dios siendo seres con voluntad propia, porque lo que ocasiono en el querubín protector su inestabilidad eterna fue la falta de temor hacia Dios y como no había temor y bajo los efectos de su voluntad fue inestable su estancia en el cielo.

Dios nos creó como seres menores a los Ángeles, Sal 8:5  Le has hecho poco menor que los ángeles,  rodeados de debilidad en un mundo perecedero y tentador  con cosas bonitas que atraen nuestra naturaleza y que nos pone en desventaja en lo espiritual, pero es necesario que estemos aquí con una naturaleza llena de deseos y problemas. Pero esta naturaleza y este mundo que nos rodea son el escenario adecuado para que el amor hacia Dios se perfeccione y nos dé estabilidad eterna.

Por causa de la desventaja pecaminosa de nuestra naturaleza, Dios estableció que el temor hacia Él,  fuera el principio de la sabiduría, fuera el hilo y la dirección que nos llevaría hasta su presencia.

Todos empezamos este caminar llamado, sabiduría, que en si no es otra cosa mas que el camino que nos llevara a Dios, pero este camino es difícil y largo pero es el único que nos puede llevar hacia Dios, perfeccionando nuestra vida en lo que caminamos, Pro 4:18  Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto. Y entre más avanzamos, más se perfecciona en nosotros el amor hacia Dios Y Al final de este caminar en nuestra vida, ya no se llama Temor a Jehová, sino Amor perfecto hacia Dios; de esto nos habla el apaostol Juan cuando dice:  1Jn 4:17  En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. 1Jn 4:18  En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

El inicio del camino se llama “temor a Jehová”, el final del camino se llama “Amor prefecto hacia Dios”. El evangelio sin temor a Dios, no existe, pues El temor a Dios,  le ayuda a nuestra naturaleza a no perderse del camino en un mundo tentativo y confuso que atrae y hace que muchos se extravíen y se pierdan del camino. Pro 7:1 Hijo mío, guarda mis razones, Y atesora contigo mis mandamientos. Pro 7:2  Guarda mis mandamientos y vivirás, Y mi ley como las niñas de tus ojos.

Pro 7:3  Lígalos a tus dedos; Escríbelos en la tabla de tu corazón. Pro 7:4  Dí a la sabiduría: Tú eres mi hermana, Y a la inteligencia llama parienta;

Pro 7:5  Para que te guarden de la mujer ajena, Y de la extraña que ablanda sus palabras. Pro 7:6  Porque mirando yo por la ventana de mi casa, Por mi celosía, Pro 7:7  Vi entre los simples, Consideré entre los jóvenes, A un joven falto de entendimiento, Pro 7:8  El cual pasaba por la calle, junto a la esquina, E iba camino a la casa de ella, Pro 7:9  A la tarde del día, cuando ya oscurecía, En la oscuridad y tinieblas de la noche.

Pro 7:10  Cuando he aquí, una mujer le sale al encuentro, Con atavío de ramera y astuta de corazón. Pro 7:11  Alborotadora y rencillosa, Sus pies no pueden estar en casa; Pro 7:12  Unas veces está en la calle, otras veces en las plazas, Acechando por todas las esquinas. Pro 7:13  Se asió de él, y le besó. Con semblante descarado le dijo: Pro 7:14  Sacrificios de paz había prometido, Hoy he pagado mis votos; Pro 7:15  Por tanto, he salido a encontrarte, Buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado. Pro 7:16  He adornado mi cama con colchas Recamadas con cordoncillo de Egipto; Pro 7:17  He perfumado mi cámara Con mirra, áloes y canela.

Pro 7:18  Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; legrémonos en amores. Pro 7:19  Porque el marido no está en casa; Se ha ido a un largo viaje. Pro 7:20  La bolsa de dinero llevó en su mano; El día señalado volverá a su casa. Pro 7:21  Lo rindió con la suavidad de sus muchas palabras, Le obligó con la zalamería de sus labios. Pro 7:22  Al punto se marchó tras ella, Como va el buey al degolladero, Y como el necio a las prisiones para ser castigado; Pro 7:23  Como el ave que se apresura a la red, Y no sabe que es contra su vida, Hasta que la saeta traspasa su corazón. Pro 7:24  Ahora pues, hijos, oídme, Y estad atentos a las razones de mi boca. Pro 7:25  No se aparte tu corazón a sus caminos; No yerres en sus veredas. Pro 7:26  Porque a muchos ha hecho caer heridos, Y aun los más fuertes han sido muertos por ella. Pro 7:27  Camino al Seol es su casa,

Que conduce a las cámaras de la muerte. Esta mujer representa a este mundo, e joven representa nuestra naturaleza. Sin embargo el principio de la sabiduría llamado temor a Jehova también nos llama, Pro 8:1  ¿No clama la sabiduría, Y da su voz la inteligencia? Pro 8:2  En las alturas junto al camino, A las encrucijadas de las veredas se para; Pro 8:3  En el lugar de las puertas, a la entrada de la ciudad, A la entrada de las puertas da voces:Pro 8:4  Oh hombres, a vosotros clamo; Dirijo mi voz a los hijos de los hombres. Pro 8:5  Entended, oh simples, discreción; Y vosotros, necios, entrad en cordura. Pro 8:6  Oíd, porque hablaré cosas excelentes, Y abriré mis labios para cosas rectas. Pro 8:7  Porque mi boca hablará verdad, Y la impiedad abominan mis labios.

Pro 8:8  Justas son todas las razones de mi boca; No hay en ellas cosa perversa ni torcida. Pro 8:9  Todas ellas son rectas al que entiende, Y razonables a los que han hallado sabiduría. Pro 8:10  Recibid mi enseñanza, y no plata; Y ciencia antes que el oro escogido. Pro 8:11  Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella. Pro 8:12  Yo, la sabiduría, habito con la cordura, Y hallo la ciencia de los consejos. Pro 8:13  El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco. Por en medio de sendas de juicio, Pro 8:21  Para hacer que los que me aman tengan su heredad, Y que yo llene sus tesoros. Pro 8:32  Ahora, pues, hijos, oídme, Y bienaventurados los que guardan mis caminos. Pro 8:33  Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis. Pro 8:34  Bienaventurado el hombre que me escucha, Velando a mis puertas cada día, Aguardando a los postes de mis puertas. Pro 8:35  Porque el que me halle, hallará la vida, Y alcanzará el favor de Jehová. Pro 8:36  Mas el que peca contra mí, defrauda su alma; Todos los que me aborrecen aman la muerte.

 

 

Martes, 10 de octubre del 2017

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

icecades