La Buena Tierra

Tema 4

Mat 13:23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Lo que distinguió al buen terreno de los demás, fue la fructificación o sea la semilla dio al final algún tipo de buen fruto.  Este tipo de tierra también tiene tres distinciones importantes:

  1. OYE ( le gusta oír la palabra)
  2. ENTIENDE ( dentro de sus corazón logra llegar al conocimiento)
  3. DA FRUTO (pero nótese que el fruto está dividido en tres medidas)

Por esto se distinguen los cristianos verdaderos de los falsos, por esto se distingue la buena tierra de la mala y es que la tierra realmente produce de lo suyo o sea de lo que lleva dentro, no puede producir de lo que no tiene, pues la ley de Dios lo estableció así. Gén. 1:11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. De hecho que la producción de la tierra según este versículo depende de dos aspectos sumamente importantes:

  1. Depende del género o tipo de semilla que se siembra.
  1. Depende del tipo de terreno en el cual se siembra la semilla. (recuerde que en el principio antes del pecado, toda la tierra era realmente buena.)

En otras palabras para obtener el fruto deseado, se necesita de que la semilla y la tierra sean buenas, pues el resultado de la tierra depende en gran manera del tipo de semilla que en ella se encuentre, en tal caso la semilla del evangelio es esparcida de forma general, pero el resultado final del fruto, según la enseñanza de la parábola del sembrador va a depender literalmente del tipo de tierra. La semilla puede ser buena y de hecho que lo es, pero si la tierra es mala no habrá fructificación, en tal sentido el resultado final del fruto en este caso, es responsabilidad absoluta de la tierra en la cual cae la semilla, pues la tierra va a fructificar de lo que lleva dentro, todos damos algún tipo de fruto en esta vida, solo que la mayoría del fruto que el hombre dà es fruto generalmente malo, porque producimos lo que llevamos dentro, Mat 7:16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Mat 7:17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.

Cuando viene el tiempo de la siega todos, damos el resultado de lo que llevamos dentro de nuestra tierra, hay tierra en la cual la semilla de Dios, no fructifica jamás (la junto al camino, los pedregales, donde hay espinos) de hecho que este tipo de tierra dará malos resultados, en este sentido la tierra se ha vuelto estéril e inservible y cuando viene la lluvia sale a relucir el tipo de semilla que llevamos dentro, Heb. 6:7 Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; el fruto es bueno porque la semilla y la tierra es buena ; Heb. 6:8 pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada. El fruto es malo porque la semilla y la tierra son malas.

Sabiendo categóricamente que el resultado depende de la buena semilla y depende de la buena tierra, Desde este punto de vista podremos saber de hecho que la semilla (CRISTO) es buena, ahora solo nos falta saber si la tierra es buena y si no lo es, entonces Dios nos hace un llamado categórico atravez del profeta Ose 10:12 Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; (siembren justicia y cosecharan misericordia) haced para vosotros barbecho; (BARBECHO Es un trozo de tierra que se ha arado y se ha revuelto con el rastrillo, pero dejada sin sembrar para que recupere su fertilidad.) Porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia. El primer gran misterio del reino es que la fructificación de la buena semilla depende de la voluntad humana para preparar su tierra y hacer que recupere su fertilidad, eso es algo totalmente personal.

Debemos enfocar con claridad, la idea de que la buena tierra inclusive puede tener piedras y espinos, pero nada podrá impedir que dé su fruto, si verdaderamente somos responsables y tenemos la disponibilidad en nuestro corazón de limpiar y preparar nuestra tierra, El fruto depende de las disposiciones y actitudes personales de cada uno y para que la palabra de Dios (semilla) pueda producir su debido fruto, es preciso que el corazón del hombre que es la tierra, sea sencillo y blando para que pueda acoger la buena semilla con amor y la abrigue en su interior con profundidad, tomando la responsabilidad de quitar las piedras y obstáculos que pudiesen asfixiar, o no dar profundidad a las raíces de la semilla, haciendo “barbecho” (tierra blanda y fértil) en nuestro corazón, para que la semilla pueda germinar con toda libertad y pueda dar su fruto en su tiempo…realmente la fructificación de la semilla depende de la voluntad humana y este es uno de los primeros misterios del reino.