La Justicia de los fariseos

Mat 5:20  Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

 La obediencia es nuestra justicia, en el Reino de Dios, Apo 19:8  Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Pero esta obediencia tiene que tener las bases correctas, no por el temor a  la ley y sus consecuencias,   sino por el sentir moral de la vida espiritual, contrastada con la de los escribas y la de los fariseos, que simplemente se enfocaban en la práctica del obedecer un mandamiento, solo por el temor, sin tener conciencia plena del ¿Por qué lo hacían?  Ellos simplemente  lo hacían; para ellos el obedecer un mandamiento, radicaba en el obedecer la letra,  ignorando LAS CAUSAS, pues toda ley tiene una causa,  del porque existía esa ley.

Para ellos  el obedecer lo literal, era la base de todo lo espiritual, aunque dejaban de lado  lo más importante que es  el amor a Dios y al  prójimo,   Mat 23:23  !!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. 

De hecho la vida de la ley  no es solo el obedecer, sino el buscar la esencia y la causa del mandamiento ( en muchas congregaciones se obedecen los mandatos bíblicos, en cuanto al vestuario, pero esto hace que la persona que obedece se llene de menosprecio , hacia otros que no se visten como ella , pero al criticar a otros se vuelve en contra de la CAUSA misma de la ley que es el amor, MUCHO PUEBLO hace lo que la biblia dice en cuanto a la vestimenta, pero al mismo tiempo se vuelve un transgresor de esa ley al menospreciar a otros,  en pocas palabras no le sirve de nada  el andar de falda larga o con vestimentas  muy modestas como la biblia lo dice, 1Pe 3:3  Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, pero si al obedecer esto,  anda criticando a otras personas que se visten diferente, Simplemente cae en la justicia propia de un fariseo.

El apóstol Pablo decía… Rom. 14:5  Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. Rom. 14:6  El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios. CUANDO OBEDECES Y NO JUSGAS A OTROS es cuando has cumplido la justicia del mandamiento,

El obedecer, es el objetivo de la ley, pero su justicia la alcanzamos únicamente cuando obedecemos por las Causas correctas,  y estas causas son dos de donde nace toda la Ley de Dios,   Mat 22:37  Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Mat 22:38  Este es el primero y grande mandamiento.  Mat 22:39  Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Mat 22:40  De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. Cuando no tenemos en cuenta estas dos causas, por las cuales se obedece, entonces nos volvemos menospreciadores del prójimo,  Luc 18:11  El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; Luc 18:12  ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.

El problema de como los fariseos veían la justicia de la Ley, radicaba en el obedecer como un ritualismo y por si fuera poco habían añadido, a la Ley, sus propias tradiciones; (hoy en día en muchos lugares, las tradiciones humanas, nacidas del corazón de un hombre, toman el lugar de la Palabra de Dios) lo que hacía y hace más terrible la condición de ellos y  de la  falsa religiosidad que  estos hombres decían tener. Mar.7:1  Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén; Mar 7:2  los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban. Mar 7:3  Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen. Mar 7:4  Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos. Mar 7:5  Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas? Mar 7:6  Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra,  Mas su corazón está lejos de mí. Mar 7:7  Pues en vano me honran,  Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Mar 7:8  Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes.

Era tan grave el asunto que mucha gente llegó a tener una plena confianza en sus propios criterios de justicia personal, Mat 19:20  El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? Esta forma de ver las cosas es de lo que quiere ser librado el apóstol Pablo, Flp 3:9  y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; un buen día el “irreprensible” fariseo Saulo, se encontró con la fe y se dio cuenta que la obediencia a la Ley, sin las causas correctas, no sirve de nada, Flp 3:5  circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; Flp 3:6  en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. Flp 3:7  Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Flp 3:8  Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y es que lo primero que la fe nos enseña es nuestra propia incapacidad para poder alcanzar la verdadera Justicia que Dios desea en nosotros, mucho pueblo cree que después de la fe ya no hay que tener en cuenta la obediencia a las obras de la Ley, pero la fe, en ningún momento dice que NO, hay que obedecer, al contrario,  Luc 11:42  Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello. Y es que la obediencia es el sello de una fe, que realmente vive, Stg 2:20  ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? Estas obras que se mencionan, indudablemente, son las obras de la Ley, o sea  que la obediencia basada en la fe, es lo que le da vida a nuestras buenas obras, de lo contrario las buenas obras sin fe, huelen a Muerte, Stg 2:26  Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta. De hecho que No somos salvos por buenas obras, pero si para buenas obras, Efe 2:8  Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; Efe 2:9  no por obras, para que nadie se gloríe. Efe 2:10  Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Dios determina que es una buena obra para que nosotros andemos en ella y estas buenas obras, están determinadas en la Ley de Dios.

Debemos de tener el cuidado de no caer en la falsa  justicia de los fariseos, pues esta justicia nos hace esclavos de la auto justicia, sino más bien debemos seguir el amor y lo que contribuya a la paz y a la mutua edificación Rom 14:19  Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación no juzgando a los demás si cumplen o no, pues eso es asunto de Dios, nuestro deber es obedecer el mandamiento divino, pero sin ver, ni juzgar a los demás, Stg 4:11  Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. La justicia de los fariseos los hacia maquinas sin misericordia, que juzgaban a  todos, porque ellos creían y sentían que eran mejores solo por el hecho de obedecer un mandamiento sin tener una causa y olvidando algo muy importante. Stg 4:12  Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro? Y es que debemos recordar que cada uno dará  a Dios cuenta de sí mismo;  Rom 14:12  De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.

Todo lo que hagamos para el Señor debe  de  ir bañado de mucha humildad, sinceridad  y en culto voluntario, nunca a la fuerza, nunca obligado por el pastor, ni por nadie;  usted  y yo debemos obedecer, no por temor, ni porque otros lo hacen, sino por amor  y por querer agradar a aquel que nos ha llamado…recuerde  que todo lo que hacemos o hagamos debemos hacerlo en  amor  y en culto voluntario para no caer en la falsa  justicia de los fariseos;  Col 2:20  Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos Col 2:21  tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques Col 2:22  (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? Col 2:23  Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.  Todo lo que hagamos para Dios, debe tener una causa personal de obediencia y esto nos librara de nuestra propia justicia.

Predicado el jueves 23 de abril del 2019

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