La experiencia del Eclesiastés

Ecl 1:12  Yo el Predicador fui rey sobre Israel en Jerusalén.

Antes de estudiar su obra vamos a mencionar algunos criterios personales del autor y aunque no se menciona el nombre del autor directamente, hay suficientes factores que determinan que se está hablando de Salomón, rey de Israel, hijo de David, Ecl 1:1   Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén.

Debemos de considerar que Salomón es una de los ejemplos más lamentables del hombre de abundancia extrema en esta tierra, que pierde la noción de la vida, 1Re 10:27  E hizo el rey que en Jerusalén la plata llegara a ser como piedras, y los cedros como cabrahígos de la Sefela en abundancia. Esta abundancia en todos los extremos va a traer graves consecuencias al final de la vida de este hombre,  1Re 11:3  Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. Realmente Salomón fue un hombre que durmió por largos años el sueño del engaño de este mundo  y malgasto la vida en placeres y lujos y en un momento determinado de su vejes, vino a despertar de su sueño hasta que era un hombre considerablemente viejo y la frustración afligía sus existencia, y ala darse cuenta del problema como una forma de redimirse escribe este maravillosos libro que nos advierte del grave peligro de dormir ese sueño imaginario que viven muchos en este mundo.

Debemos de considerar que Salomón fue desde su juventud un muchacho con dualidad de pensamiento, realmente su corazón nunca fue directamente recto como su padre David, salomón se enfocó mucho en conocer las cosas de este mundo,  Ecl 1:17  Y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; conocí que aun esto era aflicción de espíritu.  Este esfuerzo estaba vinculado a la abundancia de las cosas materiales y de los desvaríos de los placeres humanos y al mismo tiempo mantenía una aptitud religiosa hacia Dios, esto es muy común en muchos corazones que de alguna manera aman a Dios, pero comparten su vida con los placeres y vanidades de esta tierra, de hecho que este esfuerzo dio los resultados que Salomón quería, Ecl 2:8  Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias; me hice de cantores y cantoras, de los deleites de los hijos de los hombres, y de toda clase de instrumentos de música. Y es que esto representaba los motivos por los cuales vivía este hombre Ecl 2:11  Miré yo luego todas las obras que habían hecho mis manos, y el trabajo que tomé para hacerlas; y he aquí, todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin provecho debajo del sol.

Al final logra comprender que en algún momento de su vida equivoco su camino y no entendió el sentido real de las cosas, pues este sueño engañosos de las abundancias naturales, no solamente le trajo ceguera por largos años sino que también trajo graves consecuencia a su vida, Ecl 2:17  Aborrecí, por tanto, la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y aflicción de espíritu. Llega al punto de no encontrarle sentido a su existencia, a esto se le llama frustración extrema,  así pasa en nuestros días, muchas personas de aparente éxito en esta vida, estrellas de la música ídolos del cine, políticos e inclusive gente común que equivocaron el sentir de sus pasos, son incontables los caso de personas que quedan dormidos en este sueño y al final no le encuentran sentido a su existencia y muchos de ellos terminan quitándose la vida, porque  aunque se alcancen los más grandes éxitos en esta vida al final tenemos que aceptar que la felicidad de este mundo es una felicidad falsa, que solo sustenta el momento, 1Jn 2:17  Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

La verdadera felicidad no es un sentimiento placentero, sino el encuentro de propósitos para vivir, Luc 19:8  Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Luc 19:9  Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. La felicidad no es a cantidad sino la calidad de vida, Zaqueo, un recolector de impuesto y un coleccionista de dinero, despertó de ese mal sueño en algún momento de su vida; Salomón hasta que era un hombre totalmente viejo,  Ecl 12:13  El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

Este temor que Salomón menciona es realmente el todo del hombre, que le faltó a él y este temor a Dios es lo que nos libra de tres cosas que conducen a este mal sueño de lujos y vanagloria, por eso la sabiduría nos advierte, Pro 1:22  ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza,  Y los burladores desearán el burlar,  Y los insensatos aborrecerán la ciencia? Tres tipos de personas:

  1. LOS SIMPLES, estos son personas sin propósitos, las personas con aire de simpleza son personas que nunca aprenden y como nunca logran aprender obligatoriamente tienen que ser guiados por los demás.
  2. LOS BURLADORES, son las personas arrogantes, son las que menosprecian la reprensión, no aprenden y obligadamente se tienen que guiar por su propio juicio.
  3. LOS INSENSATOS, o legalmente necios, no aprenden y se guían por sus impulsos.

Sin el temor de Dios en nuestra vida,  son seguras las consecuencias que vendrán, Jer 2:19  Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos. Este temor es lo que produce, sabiduría, entendimiento y bendición, Isa 33:6  Y reinarán en tus tiempos la sabiduría y la ciencia, y abundancia de salvación; el temor de Jehová será su tesoro.

Salomón nos enfoca los grados terribles de frustración cuando no ha habido temor de Dios en nuestro caminar, Salomón se durmió en un largo sueño sin propósitos reales, lo tubo todo y al mismo tiempo no tuvo nada y cuando despertó de su sueño de abundancia los resultados de frustración se podían ver terriblemente  atravez de sus palabras, Ecl 1:2  Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.

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