La codicia y la avaricia

(Tema 16, Predicado el martes, 06 y 13 de noviembre de 2018 en la iglesia central)

Ecl 4:6  Más vale un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu. Ecl 4:7  Yo me volví otra vez, y vi vanidad debajo del sol.

Entre las vanidades y las aflicciones que nacen de las detracciones, que el hombre pone sobre su propia vida y que afectan y dañan, tanto su espíritu como su existencia en esta tierra aparece la cuarta detracción que es “la avaricia” esta es una enfermedad contrapuesta al alma perezosa que no se interesa por nada, este es lo contrario se interesa mezquinamente por los intereses materiales de esta vida y desprecia las verdaderas riquezas que Dios nos da atravez de muchas cosas como por ejemplo la familia, el de alma codiciosa, no se interesa por nada que no sea bienes y dinero, el mundo le ha tomado y dominado atravez de la enfermedad del alma llamada “codicia” que no es otra cosa sino el desdén de las cosas importantes como la familia y el sobre interés de acaparar y amontonar riquezas a como dé lugar,  Ecl 4:8  Está un hombre solo y sin sucesor, que no tiene hijo ni hermano; pero nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se sacian de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo. Realmente no es que no tenga familia, sino es como si no la tuviera, pues sus ojos y sus intereses están totalmente enraizados en sus deseos de codicia.

Debemos aclarar que nunca ha sido problema el dinero, pues es un hecho que lo necesitamos para vivir y llevara sustento a nuestras familias y también en el pasado hubieron hombre que fueron muy ricos pero eso no afecto los valores eternos en sus vidas, como por ejemplo Abraham; el problema del hombre no es el dinero sino el amor al dinero, 1Ti 6:10  porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.  

Las consecuencias de dar lugar a esta cruel enfermedad del alma, Salomón mismo las vivió y cuando describe a un hombre solitario que se afanó por los bienes de esta vida realmente está hablando de sí mismo o sea que está hablando de su propia experiencia, Ecl 4:8  un hombre solo, sin amigos ni hijos ni hermanos, que jamás se toma un momento de descanso y que nunca se cansa de contemplar sus riquezas, ni se pregunta: “¿Y para quién trabajo tanto? ¿Para qué me niego el bienestar?” Pues también esto es vana ilusión y una pesada carga. NO es que no tenga familia ni amigos sino que el afán desmedido de la obtención de los bienes anula las facultades que tren benficios reales a nuestra vida, es bien claro que no podemos ver o fijar nuestra mirada en dos cosas a la vez, Mat 6:24  Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Hay una separación radical en este asunto pues nadie que pone su mirada en las riquezas naturales de este mundo podrá ver las riquezas espirituales que Dios nos da en este mundo para que luchemos y las alcancemos.

El problema real de este asunto, no es el dinero en sí, sino la falta de propósitos en cuanto a la obtención de ello, a esto se le llama “avaricia” y es un afán desmedido y descontrolado de obtener riquezas y bienes naturales, sin uso o propósito definido o sea se trabaja afanosamente por algo que nunca se va a alcanzar.

En esta vida todo esfuerzo humano, debe de estar motivado por propósitos bien definidos y esto es lo que denota que aunque se trabaje duro y de una manera sacrificial por algo que tenga valores precisos e importantes, no es desperdicio de tiempo ni de trabajo, pero deben haber propósitos bien y totalmente  definidos para el bienestar propio y principalmente de nuestra familia. Una de las leyes de Dios dice:  Éxo 21:1 Estas son las leyes que les propondrás. Éxo 21:2  Si comprares siervo hebreo, seis años servirá; mas al séptimo saldrá libre, de balde. Éxo 21:3  Si entró solo, solo saldrá; si tenía mujer, saldrá él y su mujer con él. Éxo 21:4  Si su amo le hubiere dado mujer, y ella le diere hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán de su amo, y él saldrá solo. Éxo 21:5  Y si el siervo dijere: Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no saldré libre; Éxo 21:6  entonces su amo lo llevará ante los jueces, y le hará estar junto a la puerta o al poste; y su amo le horadará la oreja con lesna, y será su siervo para siempre. Es interesante que este esclavo puede salir libre, después de los seis años de esclavitud,  pero tiene una familia que consiguió en esta esclavitud y debe irse dejando a su  mujer y a sus hijos, pero él decide quedarse bajo el yugo de esclavitud “para siempre” simplemente porque ama a su “Señor” y a su familia. Todos nosotros debemos esclavizarnos por lo importante de esta vida y la familia, es después de Dios lo más importante que un ser humano puede tener en esta vida, muchos hombres y mujeres se esclavizan por causa de sus hijos o su cónyuge y eso no es desperdicio de vida al contrario somos llamados a buscar y encontrar las verdaderas riquezas que están escondidas en este mundo (porque hay muchas) y a estar dispuestos  a pagar el precio por esas riquezas escondidas al mundo,  Mat 13:44  Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. Trabajar con propósito es la clave, porque el problema de la codicia y la avaricia es simplemente que trabaja terriblemente, pero solo para guardar o sea trabaja y defrauda su alma sin propósito. En la vida todo nuestro trabajo debe ser a causa de propósitos bien definidos, Efe 4:28  El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Somos llamados a tener una forma de vida definida en cuanto a lo que nos esforzamos, Heb 13:5  Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; sencillamente debemos comprender que dependemos de Dios para nuestro sustento y el de nuestra familia, pero no implica que no debemos esforzarnos, al contrario es nuestra responsabilidad buscar la provisión de Dios.

Uno de los problemas más graves que enfrenta el hombre en su momento, es cuando encuentra una mina de oro en algún negocio o trabajo, Dios establece las oportunidades de ello, pero es responsabilidad del hombre no dejar que la avaricia lo domine y el hombre mismo debe saber cuándo es necesario detenerse, o sea debemos ser buenos administradores de nuestro tiempo,  de nuestra vida, porque el bien del hombre no son las riquezas de este mundo, Luc 12:15  Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.  Aunque los bienes materiales  pueden tener su cierta importancia para el bienestar de la familia, pero “el dinero o es tú esclavo o es tu amo” eso tú lo debes decidir. Pro 25:16  ¿Hallaste miel? Come lo que te basta, No sea que hastiado de ella la vomites. Qué triste es ver a un ser humano trabajando duro,  sin tener una dirección clara del porqué lo hace, engañado simplemente por la avaricia y la codicia de este mundo, Ecl 10:15  El trabajo de los necios los fatiga; porque no saben por dónde ir a la ciudad.

Esta vida debemos vivirla teniendo en cuanta un problema muy importante de nuestra naturaleza, Ecl 6:7  Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su deseo no se sacia. Sencillamente la naturaleza humana, nunca se llenará, siempre querrá más y luego más y más; o sea que si nos atrapa este engaño,  de ir detrás de algo que nunca podremos saciar, nuestra vida será una pérdida de tiempo en cuanto a nuestro esfuerzo. Ecl 6:3  Aunque el hombre engendrare cien hijos, y viviere muchos años, y los días de su edad fueren numerosos; si su alma no se sació del bien, y también careció de sepultura, yo digo que un abortivo es mejor que él. Ecl 6:4  Porque éste en vano viene, y a las tinieblas va, y con tinieblas su nombre es cubierto. Ecl 6:5  Además, no ha visto el sol, ni lo ha conocido; más reposo tiene éste que aquél. Ecl 6:6  Porque si aquél viviere mil años dos veces, sin gustar del bien, ¿no van todos al mismo lugar? Sencillamente sis nos esforzamos por lo correcto en esta vida y disfrutamos los resultados de este esfuerzo entonces es tiempo ganado, Ecl 5:18  He aquí, pues, el bien que yo he visto: que lo bueno es comer y beber, y gozar uno del bien de todo su trabajo con que se fatiga debajo del sol, todos los días de su vida que Dios le ha dado; porque esta es su parte. Hay que tener en cuenta que el dinero es lo más común de este mundo y lo más maravilloso es que las verdaderas riquezas no se compran con dinero, Ecl 9:9  Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol.

El problema del escritor de Eclesiastés es simplemente que NO supo cuando detenerse y quedo preso en el deseo insaciable de los placeres y riquezas de este mundo y al final de su vida, encontramos, una vida que no sustenta, una vida insatisfecha y dolorosa, simplemente porque no supo cuando detenerse;  no es extraña la condición de frustración e insatisfacción al final de la vida de Salomón.

Aunque tengas la mina de oro a tu alcance, es necesario que NO te vuelvas esclavo de tu mina de oro, sino que debes saber cuándo poner un límite a todo y sustentarte en las verdaderas y riquezas que Dios te ofrece, como la esperanza de salvación y herencia eterna o como la riqueza de la familia que Dios te ha dado, de una esposa, de hijos, el tiempo dedicado a ellos es más importante que muchas otras cosas sin sentido que se hacen debajo del sol.

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