El pecado de la codicia

Tema 1, Predicado en la iglesia “las Pilas”, Chalatenango, Jueves 31 de mayo y 14,  28 de junio del 2018

1Co 10:6  Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.

Todos nacemos sintiendo cierto afecto por las cosas prohibidas, bien dice el proverbio, Pro 9:17  Las aguas hurtadas y lo prohibido que lo correcto, apreciamos más lo que no somos y difícilmente agradecemos lo que Dios son dulces (sabrosas),  Y el pan comido en oculto es sabroso. Por naturaleza apreciamos más lo de afuera ya nos ha dado.

Israel era un pueblo que nunca se conformó con las condiciones y las circunstancias que Dios proveía, siempre había y hubo una inconformidad que no les permitió ver la misericordia de Dios al haberlos sacado de la esclavitud, de hecho habían momentos en que ellos deseaban las duras condiciones de Egipto y menospreciaban la liberación que Dios había obrado a favor de ellos, esto era un menosprecio directo a las misericordias y las promesas de Dios.

La codicia es uno de los criterios más bajos del egoísmo personal, un egoísmo que ata nuestro presente y que no nos permite ver las bondades que se tienen y siempre se está desando un futuro que nunca se alcanzará y lo más grave del asunto esque esto no es un problema aislado sino es un problema demasiado común entre los hombres,  Ecl 6:1  Hay un mal que he visto debajo del cielo, y muy común entre los hombres: Ecl 6:2  El del hombre a quien Dios da riquezas y bienes y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero Dios no le da facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extraños. Esto es vanidad, y mal doloroso.

De hecho que por naturaleza llevamos un problema abismal en nuestro interior ya que La naturaleza humana es un mar que  nunca se sacia, Ecl 1:7  Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo. Ecl 1:8  Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír.  Y si no se sacia en definitiva tampoco agradece por lo que tiene, pues siempre está pensando y deseando lo que no tiene.

Los criterios de codicia en el hombre lo encierran en una constante inconformidad que lo arrastran a los niveles más bajos del egoísmo personal. El problema de Israel siempre fue el mismo, existía un cierto menosprecio a la libertad que Dios les había dado y si no podían agradecer, entonces menospreciaban lo recibido,  anhelando las cosas que no tenían.  “Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos”, (Números 11:4-6). Podemos ver dos cosas importantes:

 1. la  fuerte influencia negativa, que tenía la gente extranjera que había salido de Egipto con Israel, sin embargo somos totalmente responsables de no dejarnos influenciar por la gente negativa, murmuradora y detractora que está en las iglesias, Pro 1:10  Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar,  No consientas.

2. Se denota el terrible menosprecio a la provisión divina atravez del “mana” por el simple recuerdo de lo que NO tenían, a esto se le llama “codicia”.

Muchas PERSONAS no pueden agradecer a Dios por la vida, ni por el CONYUGE, ni por el lugar de nacimiento, ni por la familia,  porque están deseando otras cosas que no tienen y lo que tienen no lo disfrutan. El no agradecer por lo que se tiene, representa un menosprecio palpable a Dios, quien nos da todas las cosas, Núm 11:18  Pero al pueblo dirás: Santificaos para mañana, y comeréis carne; porque habéis llorado en oídos de Jehová, diciendo: ¡Quién nos diera a comer carne! ¡Ciertamente mejor nos iba en Egipto! Jehová, pues, os dará carne, y comeréis. Núm 11:19  No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días, Núm 11:20  sino hasta un mes entero, hasta que os salga por las narices, y la aborrezcáis, por cuanto menospreciasteis a Jehová que está en medio de vosotros, y llorasteis delante de él, diciendo: ¿Para qué salimos acá de Egipto?

Legalmente hay muchas personas que se quejan de todo aunque lo tengan todo y al quejarse lo que manifiestan es que no hay agradecimiento sino que lo hay en sus vidas son deseos insatisfechos. Sal 78:18  Pues tentaron a Dios en su corazón,  Pidiendo comida a su gusto. Sal 78:19  Y hablaron contra Dios,  Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto?  

La codicia es una enfermedad humana que Dios aborrece, Sal 78:21  Por tanto, oyó Jehová, y se indignó; Se encendió el fuego contra Jacob,  Y el furor subió también contra Israel, porque nunca se está satisfecho con lo que se tiene, de hecho que al ver la falta de agradecimiento en el pueblo, Dios mismo les concede el deseo de su corazón codicioso, he sabido de personas que dejan la bendición de Dios y son entregados al deseo de su terco corazón, para su propia ruina, Sal 78:29  Comieron, y se saciaron;  Les cumplió, pues, su deseo. Sal 78:30  No habían quitado de sí su anhelo,  Aún estaba la comida en su boca, Sal 78:31  Cuando vino sobre ellos el furor de Dios,  E hizo morir a los más robustos de ellos,  Y derribó a los escogidos de Israel. Esta actitud codiciosa, desagrado tanto al Señor que termino dándoles el deseo de su corazón para comer “Carne” en lugar del mana, pero juntamente con la carne también trajo una mortandad terrible sobre lo codiciosos, Núm 11:32  Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogieron codornices; el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí a lo largo alrededor del campamento. Núm 11:33  Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Jehová se encendió en el pueblo, e hirió Jehová al pueblo con una plaga muy grande. Núm 11:34  Y llamó el nombre de aquel lugar Kibrot-hataava, (Esto es TUMBAS DE LOS CODISIOSOS) por cuanto allí sepultaron al pueblo codicioso.

LAS PERSONAS QUE SOLO VIVEN QUEJÁNDOSE DE LAS PERSONAS (FAMILIA, PASTORES, HERMANOS, AMIGOS) Y COSAS QUE NOS RODEAN (TRABAJO, PAÍS), QUE DIOS HA PROVISTO EN DEFINITIVA TERMINARAN MAL.

A pesar de lo grave de esta enfermedad que nos hace cojear en el camino, es de las enfermedades espirituales  que pueden ser sanadas, Heb 12:13  y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. Y para esta sanidad debemos tener en cuenta la medicina que la palabra de Dios nos da, 1Ti 6:6  Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; 1Ti 6:7  porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 1Ti 6:8  Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. 1Ti 6:9  Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; la clave de la sanidad consiste en estar agradecidos con lo somos y tenemos y no estar deseando lo que no es nuestro, de ahí el mandamiento,  Éxo 20:17  No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

La prioridad de nuestra vida es que debemos ser personas agradecidas por todo lo que Dios nos ha dado y no enfocarnos en lo que no tenemos, Pro 23:4  No te afanes por hacerte rico;

Sé prudente, y desiste. Este tipo de afán es lo que nos enferma y no nos permite disfrutar del presente que tenemos,  Ecl 6:1  Hay un mal que he visto debajo del cielo, y muy común entre los hombres:  Ecl 6:2  El del hombre a quien Dios da riquezas y bienes y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero Dios no le da facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extraños. Esto es vanidad, y mal doloroso. por eso cuando pedimos alguna cosas a Dios,  nuestra oración debe estar enfocada en la necesidad y no en nuestras vanidades personales, Pro 30:8  Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario.

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