El Fracaso de Israel

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Tema 2

1Co 10:1 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar;

 

Pablo se dirige de una forma contundente a la iglesia en Corinto, advirtiéndoles sobre la necesidad de vivir el evangelio de una manera altamente responsable ya que ser parte de una iglesia por muchos años no garantiza nada, inclusive ni que alguien se haya bautizado, 1Co 10:2  y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, ni el haber disfrutado y recibido la Palabra de Dios, ni tampoco el tener conocimiento Bíblico, es garantía de nada 1Co 10:3  y todos comieron el mismo alimento espiritual, 1Co 10:4  y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Todo esto conlleva un cierto grado de ventaja sobre la vida de cualquier persona, pero NO es sinónimo de seguridad, 1Co 10:5  Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto.  Si notamos adecuadamente, el común denominador de estos versículos es la palabra antes mencionados es la palabra “todos”, pues todos tuvieron las mismas oportunidades como pueblo de Dios, sin embargo a pesar de ello, la mayoría quedaron postrados en el desierto y de aquella generación que con todo y los extranjeros circulaba cerca de los dos millones de personas, pues se nos dice que solo los hombres de veinte años arriba listos para el servicio militar eran más de seiscientos mil hombres, sin contar mujeres, niños, ni extranjeros que salieron con los israelitas, Éxo 12:37  Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños. Éxo 12:38  También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado. Este número se nos rectifica en Éxo 38:26  medio siclo por cabeza, según el siclo del santuario; a todos los que pasaron por el censo, de edad de veinte años arriba, que fueron seiscientos tres mil quinientos cincuenta. Y también en Núm 11:21  Entonces dijo Moisés: Seiscientos mil de a pie es el pueblo en medio del cual yo estoy; ¡y tú dices: Les daré carne, y comerán un mes entero! Realmente fue una enorme cantidad de gente la que salió de Egipto y cuando Pablo dice “todos” es porque se refiere a todos los que salieron de Egipto y tuvieron las mismas oportunidades para triunfar en su llamado, hacia la tierra prometida, pero tristemente no pudieron entrar a consecuencia de su propia negligencia, causada por su incredulidad, Heb 3:16  ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? Heb 3:17  ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? Heb 3:18  ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Heb 3:19  Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad. Por ello se nos advierte que pongamos mucha diligencia en el llamamiento que hemos recibido de parte de Dios, Heb 2:1 Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Y el apóstol Pedro, nos recomienda crecer y desarrollarnos en este propósito, 2Pe 1:10  Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. La idea es no descuidarnos, ni confiarnos, sino más bien poner todo el empeño y la diligencia necesaria, para hacer firme el llamamiento que hemos recibido, 1Co 9:26  Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, 1Co 9:27  sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

 

Tristemente la generación que salió de Egipto nunca entendió sus llamamiento y tristemente se convirtieron, para nosotros en el ejemplo caótico de una generación que fracaso, ante sus llamado, 1Co 10:11  Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.

 

El fracaso de Israel el apóstol Pablo lo contempla en cinco pecados generales que fueron los que acabaron con la marcha de este pueblo, estos pecados tenían sus raíces en Egipto y hay que tener en cuenta que “ellos salieron de Egipto, pero la verdad es que Egipto y sus enseñanzas nunca salieron de ellos”, estos pecados los menciona el Apóstol,  en este relato, como ejemplo del porque quedaron postrados en el desierto,  1Co 10:6  Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. 1Co 10:7  Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. 1Co 10:8  Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. 1Co 10:9  Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. 1Co 10:10  Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.

 

  1. LA CODICIA 2. LA IDOLATRÍA 3. LA FORNICACIÓN   4. LA TENTACIÓN   5. LA MURMURACIÓN.

 

Estos pecados,  encontraron lugar en el corazón de este pueblo y que se desarrollaron por su mal proceder y principalmente por su falta de fe, o sea falta de firmeza y confianza en los designios de Dios, y es que realmente nunca entendieron porque salieron de Egipto, porque ante cualquier adversidad querían regresar (pues este camino si lo conocían) pero lo más grave de todo, es que nunca entendieron hacia donde Dios los llevaba. (salmo 95,10)

 

Interesantemente se ilustra el ejemplo del pueblo de Israel en su peregrinaje por el desierto como un ejemplo para nosotros, 1Co 10:11  Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Indudablemente el ejemplo y la advertencia es para nosotros que hemos salido del Egipto espiritual, y hemos pasados las experiencias de la redención. El pueblo de Israel es nuestro ejemplo de advertencia pues al pesar de ser el único pueblo en la tierra el cual tenía la dicha de estar viendo milagros celestiales vividos de parte de Dios, nos les aprovecho en nada, porque no veían las cosas como tenían que verlas, Heb 4:1  Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Heb 4:2  Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. El ejemplo de advertencia, para nosotros es un pueblo que vio milagros casi a diario, oyó Palabra, comió el pan del cielo y tomo agua de la Roca, pero tristemente, se extraviaron de los Caminos y propósitos de Dios y como resultado, quedaron muertos en el desierto y no pudieron entrar, aunque ellos eran los dueños de las promesas, Heb 3:16  ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? Heb 3:17  ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? Heb 3:18  ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Heb 3:19  Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad. Y es que la mayor seguridad para el pueblo de Dios,  no es una doctrina (Calvinista o Arminiana), sino que la mayor seguridad es la perseverancia de los valores y propósitos divinos por lo cual salimos de nuestro Egipto, Heb 3:14  Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, la finalidad del Apóstol es mostrar que al pesar de compartir experiencias cristianas o espirituales, debemos examinarnos una y otra vez para saber si estamos donde debemos estar, y que nuestra seguridad no sea una falsa seguridad, cimentada por otra cosa que no sea la genuina fe, 2Co 13:5  Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? El resumen de la advertencia es sencillamente clara, 1Co 10:12  Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

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