La justificasion personal

tema 19 «a la Imagen de Dios» 

Novena Herencia

Gen 3:11  Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Gen 3:12  Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Gen 3:13  Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.

Una de las leyes más interesantes de la vida natural es la ley de “toda causa tiene su efecto” o si lo prefiere “todo efecto tiene su causa”, es decir todo cuanto nos pasa en esta vida, es simplemente el resultado de una causa. Por eso es que dentro de los principios cristianos no manejamos la palabra “suerte”, ya que “suerte” es el nombre que el mundo, dá a los “efectos” o resultados, cuando no sabemos o no queremos saber,  las leyes por las cuales se rige este mundo. Mas sin embargo la suerte es algo que no existe dentro de los criterios correctos de la vida, porque el resultado o la condición de la vida que tenemos o llevamos es simplemente el efecto de lo que antes ya decidimos.

Pero cuando, queremos justificarnos y no queremos aceptar las consecuencias de nuestras decisiones pasadas, entonces necesariamente tenemos que decir que es “mala suerte lo que nos acontece”, mas sin embargo la realidad es que recibimos la cosecha de lo que ya antes hemos sembrado. Gál 6:7  No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Y si fuésemos correctos, en vez de tanto quejarnos de la vida, tendríamos que reconocer que si las consecuencias o efectos de algo, nos han alcanzado, es porque hay  causas, de esas consecuencias que hoy han venido.

Y ello nos lleva a la idea que somos totalmente “responsables” de todo aquello que nos sucede. Ose 8:7  Porque sembraron viento, y torbellino segarán; no tendrán mies, ni su espiga hará harina; y si la hiciere, extraños la comerán.

Un dato muy curioso en el ser humano es que Cuando aquellas consecuencias o efectos, que nos llegan son buenas, es fácil reconocer esta ley y llegamos a creer que es por causa de nuestra preparación, obtener ciertos beneficios y plenamente aceptamos que somos los responsables de ese logro. Mas sin embargo, en los casos contrarios o negativos, no aceptamos nuestra responsabilidad, sino al contrario tratamos de justificar que la vida es injusta culpando a terceras personas cuando os únicos culpables o responsables somos nosotros mismos.

Los que están prontos a aceptar el “placer” que produce el  pecado, generalmente no están dispuestos a aceptar,  su propia culpa  y la vergüenza que ello conlleva.

(v. 10.) Tuve miedo, porque estaba desnudo—aparentemente una confesión y  lenguaje de pesar por lo acontecido; pero de una manera  evasiva,  sin señales de verdadera humildad y arrepentimiento; cada uno trata de echar la culpa sobre el otro. Esta herencia ha llegado hasta nuestros días, solo hay que considerar como el mundo se echan la culpa de sus propios errores unos a otros y la -iglesia en la mayoría de casos no está exenta a esto; sin embargo som0s llamados a considerar que esta es una estrategia de Satanás para destruir  la vida verdadera de la iglesia , cuando ella no es capaz de reconocer sus propios errores simplemente se está justificando y por ende no puede tener la vida de Dios, pues lo que hace distancia entre Dios y el hombre es el pecado “Isa.59;1 He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; Isa 59:2  pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. “

Es fácil ver los errores en otras personas y por eso es demasiado sencillo juzgar a otros, Juan  8:3-5  Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio;  y poniéndola en medio,  le dijeron: Maestro,  esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.  Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres.  Tú,  pues,  ¿qué dices?

Es bien claro que para los fariseos era fácil ver, juzgar y condenar los pecados de esta mujer; sin darse cuenta de los suyos propios, cosa que el Señor les va a recordar, Juan 8:7  Y como insistieran en preguntarle,  se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.

El dilema es sencillo debemos a prender a ver primero nuestros propios errores para poder realmente ver los de los demás Luc. 6:41  ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? Luc. 6:42  ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la pajaque está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.

Debemos de considerar la necesidad de no excusar jamás nuestro pecado y de no ser como  el rey Saúl cuando Dios había dado una orden especifica de destruir a los Amalecitas al regreso Saúl justifica su desobediencia: 1Sa 15:15  Y Saúl respondió: De Amalec los han traído; porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Jehová tu Dios, pero lo demás lo destruimos. (El quiere decir el pueblo  es el culpable, cuando él era el responsable de lo que el pueblo hiciera.)1Sa 15:21  Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehová tu Dios en Gilgal. 1Sa 15:24  Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado, (Pero este no era un arrepentimiento con sinceridad; más bien, es una justificación mas de su desobediencia.)

La verdad es que si nosotros queremos alcanzar misericordia de Dios, jamás debemos tratar de esconder nuestra culpa, sino que debemos confesar con sinceridad y dolor en nuestra vida  porque una iglesia que  no pueda aceptar su propia culpa, definitivamente jamás  podrá convertirse en la ESPOSA DE CRISTO …Adán , culpa a Eva y de una manera indirecta a Dios mismo, Eva culpa  a la serpiente, Gen 3:12  Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Gen 3:13  Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí; y esta es la triste realidad de una naturaleza deformada que no quiere, ni puede aceptar su propia responsabilidad.

Para no ser engañados por nuestra propia vida, debemos saber reconocer cuando fallamos y no excusarnos en las circunstancias  ni en otras personas. A veces nosotros nos complicamos tanto tratando de justificar nuestros errores, cuando la solución del problema está bastante cerca,  Salm. 32:1-2  Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.  Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad  Y en cuyo espíritu no hay engaño. Salm. 32:5  Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.

Todos cometemos errores y pecamos, NO podemos negar esa realidad, 1Jn 1:8  Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Mas sin embargo, haya solución para este problema, 1Jn 1:9  Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Entonces NO debemos justificarnos a nostros mismos, esta es una de as diferencias mas claras entre una persona que es perdonada y otra que NO,

1Jn 1:10  Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. La voluntad de Dios es que NO pequemos, pero Dios sabe de qué estamos hechos y por eso da una solución, 1Jn 2:1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

Debemos de considerar la necesidad, de NO, tratar de justificar nuestros errores, sino que debemos estar conscientes de ellos y estar en la capacidad de poder RECONOCER nuestras faltas y ACEPTAR sus consecuencias,  pues es más probable encontrar misericordia al confesar claramente nuestro pecado que al tratar de justificarlo de distintas maneras,  pues esto manifiesta que no estamos arrepentidos de nuestro error.

Aunque la sutileza y los engaños  de Satanás pudieran arrastrarnos al pecado, pero eso de ninguna manera nos justifica delante de Dios, recuerde que Aunque él es el tentador, nosotros somos los pecadores y los únicos responsables de nuestros actos