La ley de la Responsabilidad (1ra. parte)

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Deu 21:1 Si en la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas, fuere hallado alguien muerto, tendido en el campo, y no se supiere quién lo mató, Deu 21:2  entonces tus ancianos y tus jueces saldrán y medirán la distancia hasta las ciudades que están alrededor del muerto.

El asunto en esta Ley, es identificarse con la justicia, pues este es un caso de un homicidio que no se sabe quién lo cometió, ya que hay cosas que están fuera de nuestras limitaciones naturales, pero en ninguna manera eso nos excluye de la responsabilidad, pues la responsabilidad es un deber para con Dios, desde que nacemos; y cuanto más cuando aceptamos el amor y la bondad de Cristo en nuestra vida para ser redimidos. La biblia una y otra vez nos hará llamados, como hijos de Dios a ser un pueblo altamente responsable de nuestro vivir y actuar.

Efe 5:3  Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; Efe 5:4  ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Efe 5:5  Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Efe 5:6  Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. Toda la Biblia es una llamado general a la responsabilidad para con Dios y el prójimo.

La diferencia en este punto es que Todos tenemos responsabilidades, pero no todos las aceptamos, pues por lo natural, tratamos de evadir la responsabilidad en lo más posible y por eso es que muchos “evangelios” modernos, proclaman la gracia de Cristo, sin implementar mayor responsabilidad y de hecho que tienen mucha aceptación  para bastante pueblo, pues es mucho más fácil pensar y creer en un evangelio que no conlleve mayores responsabilidades a uno que día a día nos diga que es necesario ser responsables para poder agradar a Dios, Efe 5:8  Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz.

Pero sea que aceptemos o no, la responsabilidades, eso no nos hace menos culpable delante de Dios y del prójimo, pues la ley de la responsabilidades es una ley muy importante en el Cánon sagrado a tal grado que esta ley la vamos a encontrar una y otra vez, asentando que somos responsables de nuestros actos, Deu 22:8  Cuando edifiques casa nueva, harás pretil a tu terrado, para que no eches culpa de sangre sobre tu casa, si de él cayere alguno. Y en la Versión del Lenguaje Sencillo lo dice más claro, Deu 22:8  »Si alguien construye una casa nueva, debe construir un pequeño muro alrededor de la azotea, para que nadie vaya a caerse y muera. Con eso evitará que su familia resulte culpable de una muerte. Esto manifiesta que queramos o no, todos somos responsables de lo que hacemos y de lo que NO hacemos.

NO podemos tratar de esconder nuestra responsabilidad,  en nuestras limitaciones, pues en esta vida todos tenemos responsabilidades que debemos aceptar,  Deu 21:3  Y los ancianos de la ciudad más cercana al lugar donde fuere hallado el muerto, tomarán de las vacas una becerra que no haya trabajado, que no haya llevado yugo; Deu 21:4  y los ancianos de aquella ciudad traerán la becerra a un valle escabroso, que nunca haya sido arado ni sembrado, y quebrarán la cerviz de la becerra allí en el valle. Generalmente los seres humanos,  tratamos de evadir, lo más posible, cualquier tipo de responsabilidad, justificando nuestras limitaciones, más esta Ley está vinculada a la idea de identificarse con la justicia, aceptando las responsabilidades y reconociendo las limitaciones naturales, porque este asesinato se cometió, pero nadie sabe quién lo hizo y los ancianos en representación del pueblo, están obligados a NÓ ignorar el daño que alguien causó, sino a aceptar las consecuencias como pueblo de Dios.

Esto que Dios exige en su Ley, es el reconocimiento de nuestro deber para con Dios,  Deu 21:6  Y todos los ancianos de la ciudad más cercana al lugar donde fuere hallado el muerto lavarán sus manos sobre la becerra cuya cerviz fue quebrada en el valle; Deu 21:7  y protestarán y dirán: Nuestras manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos lo han visto.  Deu 21:8  Perdona a tu pueblo Israel, al cual redimiste, oh Jehová; y no culpes de sangre inocente a tu pueblo Israel. Y la sangre les será perdonada. El sacrificio por el perdón era aceptado por Dios, sencillamente porque ellos no tenían nada que ver con el asesinato cometido.

Esto no excluye la responsabilidad del asesino, pero sí, libera en aptitud de inocencia al pueblo, Deu 21:9  Y tú quitarás la culpa de la sangre inocente de en medio de ti, cuando hicieres lo que es recto ante los ojos de Jehová. O sea el asunto aquí, NO es que se defienda al asesino, sino que simplemente No saben quién cometió el crimen. El pueblo sacrifica la becerra delante de Dios, pidiendo perdón, identificándose con la justicia de Dios y asegurando que este es un pecado del cual ellos NO tienen culpa en todo este asunto, pero NO ignoran el problema de la maldad que se ha cometido, se identifican con la justicia de Dios y por medio del sacrificio de la becerra, ellos piden perdón como sociedad Y ES IMPORTANTE destacar que el perdón, NO era para todos los pecadores, sino solo para aquellos que pecaban por yerro, temor, debilidad o ignorancia.

En la Biblia existe una marcada diferencia entre los pecados con ALEBOSIA O sea mal intencionados y los pecados producidos espontáneamente por debilidades humanas o acciones accidentales y  que representan nuestras limitaciones, estas limitaciones NO nos excluyen de la responsabilidad, Núm 14:18  Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; o sea el que es culpable deberá pagar las consecuencias de sus actos, como pasó con David que Dios lo perdonó al ver el dolor de sus arrepentimiento, pero eso en ningún momento lo hacía a él inocente en cuanto a las consecuencias de sus hechos pecaminosos, 2Sa 12:13  Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás. 2Sa 12:14  Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá. Pero la muerte del hijo solamente era uno de diecisiete juicios que le vinieron a David por causa de su pecado, pero el aceptar la responsabilidad y consecuencias de su pecado es parte de la grandeza del carácter del corazón de David, Sal 51:4  Contra ti he pecado, y solo contra ti, haciendo lo malo, lo que tú condenas. Por eso tu sentencia es justa; irreprochable tu juicio.[v DHH], muchas personas pecan y trata de evadir las consecuencias que vendrán, eso no es posible ni correcto, debemos aprender a aceptar las consecuencias de nuestros hechos, pues TODO LO QUE HOY SOMOS ES LA SEMILLA QUE UN DÍA SEMBRAMOS.

Predicado el martes 11 de Junio del 2019

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