LA LEY DE LOS HOMICIDIOS

tema 6

Mat 5:21  Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás;y cualquiera que matare será culpable de juicio. Mat 5:22  Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.

El cometer homicidio en todos los países del mundo es tenido como el más grande crimen que se pueda cometer contra el prójimo, pues de una u otra manera es el resultado de un deseo Insatisfecho  del mal engendrado probablemente años ante de cometer tal acción; de hecho el homicidio es castigado se supone con las penas más severas en cualquier lugar, porque es el más terrible deseo del corazón de los hombres en contra de sus semejantes.

El homicidio fue el primer conflicto real de maldad que se registra en la biblia Gén. 4:8  Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. Aquí podemos denotar en Caín, el primer impulso de algo profundamente malo en el corazón de un ser humano Y este acto despiadado de ira y enojo de parte de Caín hacia su hermano, trajo graves consecuencias para su vida,  Gén 4:10  Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Gén 4:11  Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.

El homicidio que Caín cometió,  era en realidad, el resultado de otras cosas que en  Caín habían sido engendradas, “aparentemente” de  menor importancia, tiempo atrás y esto que estaba devorando internamente a Caín eran dos emociones aparentemente de menor importancia, Gén 4:3  Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Gén 4:4  Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; Gén 4:5  pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. Esto quiere decir que se le notaba lo enojado que estaba, Gén 4:6  Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Gén 4:7  Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. el llamado de Dios a Caín era “NO te dejes dominar por los impulsos malos de tus pensamientos, tu domínalos a ellos” o sea que  la raíz de lo que termino en el asesinato de Abel, fueron criterios emocionales que nacieron en el corazón de Caín, se denota que Caín fue atacado por dos emociones criminales:  los celos y la envidia y que eran la raíz verdadera del problema en sí, aunque nadie lo pudiera ver, Dios sabia el grave problema que en Caín se estaba gestando.

La ley de Dios, bajo la interpretación judía, solo podía juzgar el acto mismo del homicidio, pues era hasta ahí donde podían ver con sus ojos ya que es sumamente difícil, conocer, quien es envidioso y quien es celoso, pues las emociones son impulsos que controlan al ser humano y que por desgracia el ser humano guarda en lo más profundo de su corazón, por eso la advertencia,  Jer 9:4  Guárdese cada uno de su compañero, y en ningún hermano tenga confianza; porque todo hermano engaña con falacia, y todo compañero anda calumniando. Jer 9:5  Y cada uno engaña a su compañero, y ninguno habla verdad; acostumbraron su lengua a hablar mentira, se ocupan de actuar perversamente. Jer 9:6  Su morada está en medio del engaño; por muy engañadores no quisieron conocerme, dice Jer 9:8  Saeta afilada es la lengua de ellos; engaño habla; con su boca dice paz a su amigo, y dentro de sí pone sus asechanzas.  O sea que una persona, puede hablar bonito, pero actuar mal, Y es que el corazón solo Dios lo puede ver y conocer perfectamente,  Jer. 17:9  Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Jer. 17:10  Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón,para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Inclusive el corazón humano es tan perverso que nos engaña a nosotros mismos sino tenemos cuidado.

La ley de moisés era aplicada de acuerdo a lo que el hombre podía ver Éxo 21:12  El que hiriere a alguno, haciéndole así morir, él morirá,  y esto pone en desventaja al ser humano en cuanto a las leyes que son impuestas para juzgar el acto, no las intenciones, ya que a ese lugar las leyes no pueden llegar. Todas las Leyes, tienen como fin frenar la maldad del acto mismo, no las malas intenciones. Dentro de este sentido lo único que la ley podía hacer, era condenar al que hubiera ya, cometido tal acción y la verdad es que nosotros nos equivocamos con nuestros juicios, como seres humanos y  fácilmente somos engañados por los prevaricadores en las congregaciones y en muchos lugares y en muchos casos juzgamos mal, por causa de que no podemos ver más allá de las falsas lágrimas y “la carita de inocencia y humildad” de muchos.

Lo que los intérpretes de la ley   confrontaban  era directamente el homicidio o sea el resultado directo del acto mismo. Los maestros judíos habían enseñado que nada, salvo el homicidio, era prohibido por el sexto mandamiento, Deu 5:17  No matarás. Y esto hacía de lado la raíz del asunto, que era el verdadero problema  y de hecho así, eliminaban su significado ESPIRITUAL, a tal grado  que este mandamiento fue reducido, a un mero estatuto criminal, con referencia sólo a los actos exteriores. Mat 5:21  Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Mas sin embargo, Cristo le da un sentido estrictamente, espiritual y moral a la ley de los homicidios y establece que la ley fue establecida para que se pensara en no dañar al prójimo y no solamente el no matar por temor a las consecuencias,Esta  es la verdadera CAUSA de la ley de Dios: NO el temor a las consecuencias, más bien el amor a Dios y al prójimo.  O sea que Lo que pudiésemos ver nosotros como un simple enojo, contra alguien, para Cristo, ya es una raíz de un homicidio; Mat 5:22  Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; (El enojarse manifiesta la culpabilidad de ser un asesino, delante de la sociedad;) y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio;( la palabra “Necio” es prácticamente, un insulto y por este insulto hacia su hermano, será culpable legalmente ante el tribunal,) y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. La palabra “fatuo”, prácticamente es una maldición; ya cuando se ha llegado a este punto, las consecuencias son irreversibles, pues bien lo dice la versión del lenguaje sencillo (VLS); Mat 5:22  Pero ahora yo les aseguro que cualquiera que se enoje con otro tendrá que ir a juicio. Cualquiera que insulte a otro será llevado a los tribunales. Y el que maldiga a otro será echado en el fuego del infierno.

Lo que Cristo dice es que el sexto  mandamiento es quebrantado por los sentimientos de odio, pensamientos de menosprecio y aptitudes de aborrecimiento,   hacia nuestros semejantes. Desde el más simple pensamiento,  hasta el más envenenado deseo, contra las demás personas, es un homicidio en el pensamiento; 1Jn 3:15  Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. El sexto mandamiento no sólo prohíbe el acto de matar, sino que se aplica a la raíz del verdadero problema, que son los pensamientos malsanos contra el prójimo.

El problema del homicidio no radica en el acto mismo solamente sino en sentimiento de ira y aptitudes de insultos destructivos, que es de donde viene el verdadero problema al final. Reducir la Ley de Dios a un mero estatuto criminal, era como limpiar el plato por fuera, aunque estuviese sucio por dentro, y esto es lo que les reprocha Cristo a los maestros que enseñaban al pueblo, Mat 23:25  ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. Mat 23:26  ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio. Es un grave error no poder ver la raíz del problema y NO entender las causas correctas.

Las calumnias y las críticas  maliciosas son veneno que matan secreta y lentamente a nuestros semejantes. Cristo nos dice  que por sencillos que consideremos  nuestros pensamientos  y nuestro hablar contra nuestro prójimo, ciertamente seremos  llamados a juicio, porque el verdadero problema, no inicia en el acto de matar a alguien, sino que inicia en la forma de pensar y hablar y este es uno de los mayores problemas en las congregaciones, que hay muchos homicidas-fariseos, que por un lado dicen defender la ley literal, pero critican a los demás, asiéndose ellos mismos transgresores de la ley de Dios. Stg 3:13  ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Stg 3:14  Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; Stg 3:15  porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Stg 3:16  Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. Stg 3:17  Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Stg 3:18  Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.

Predicado el martes 21 de mayo del 2019

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