Las fortalezas en nuestra mente

Tema 1

2Co 10:3  Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;  2Co 10:4  porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, 2Co 10:5  derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,

 La Biblia nos enseña, que lo que controla en sí, al hombre son  los aspectos emocionales Pro 18:14  El ánimo del hombre soportará su enfermedad; Mas ¿quién soportará al ánimo angustiado? pues la forma en la que pensamos es lo que determina nuestras acciones y reacciones, las emociones naturales que conllevan una enfermedad o un problema grave, son tan fuertes que determinan el estado de ánimo de una persona, pero un ánimo que no se base en sus emociones o sentimientos naturales y humanos, sino en la forma como Dios ve las cosas, es un ánimo, que sujetara las emociones naturales de debilidad y le hará soportar la más difícil enfermedad, porque tiene sus ojos llenos de Luz y de esperanza.

Y es que la verdadera medicina que el hombre debe procurar, es el control de sus propias emociones internas, y esto solo se puede, cuando llegamos a tener una buena VISIÓN de las cosas Eternas en esta tierra, atravez de la Palabra de Dios, pues la palabra de Dios es la Luz para los hombres, Jua 1:4  En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Debemos tener una visión llena de Luz suficiente para ver la prioridad de las cosas, Mat 6:21  Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Porque nuestra visión (o sea como vemos) determina la dirección del corazón y el corazón se enfoca y pone todos sus esfuerzos en el tesoro (o sea lo que a nuestro ver es lo más importante) y de hecho todas nuestras aptitudes emocionales son conducidas por el corazón o pensamiento.

Ahora el detalle es que dentro del ser humano “convertido” hay luchas internas muy fuertes entre nuestro agradar a Dios y agradarnos a nosotros mismos, entre nuestro Cristo y Belial, entre la LUZ y los gobernadores de las tinieblas de este siglo Efe 6:12  Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Uno de los detalle más importantes es que los principados y potestades Gobiernan en las tinieblas. Ellos son “gobernadores” de las tinieblas, de hecho esto manifiesta que tienen poder y autoridad en sus dominios o sea tiene autoridad en las tinieblas, ahora la pregunta sería ¿Dónde están las tinieblas?, ya que es ahí, donde ellos gobiernan. El señor Jesucristo nos enfoca una realidad muy interesante en Mat 6:22-23  La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;   pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?  y es que el ojo que es la lámpara y al mismo tiempo funciona como ventana para nuestro cuerpo, tienen la necesidad de dar  luz a nuestra interior, porque si no envía luz, entonces enviara tinieblas (que es lo que generalmente más se nos penetra) en pocas palabras, los ojos son la lámpara de nuestras emociones, o sea el ver tinieblas, ocasionará que tinieblas entren en nuestra vida, de hecho por ver el mal se llegan a cometer muchos errores Gén 3:6  Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.  David fue lleno de tinieblas interiormente cuando vio a  Betsabé bañándose,  2Sa 11:2  Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa. La verdad es que todo pecado generalmente entra por nuestros ojos  y   es que nuestros  ojos alimentan a nuestra mente ya sea al bien o al pecado; para el patriarca Job el controlar sus ojos era sumamente necesario, porque lo que nuestro ojo ve, despierta las emociones más escondidas de nuestra carne. Job 31:1  Hice pacto con mis ojos;  ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?.

 La triste realidad para nuestro tiempo es que hoy,  hay muchas tinieblas que ver,  como núnca antes en la historia se habría nadie jamás imaginado. Cristo nos advirtió sobre este asunto Luc 11:34  La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas. Luc 11:35  Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas.  En otras palabras… si las tinieblas de afuera alimentan  a las tinieblas de adentro, como se podrán controlar las emociones de la carne. La idea fundamental es limpiarnos totalmente de las tinieblas internas, Luc 11:36  Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor. Pero tristemente debemos de reconocer que no tenemos una  totalidad de luz en nuestro interior, sino debemos aceptar que tenemos ciertas tinieblas (deseos) en nosotros mismos 1Jn 1:8  Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.  Las tinieblas se alimentan, cuando no practicamos la obediencia a la verdad, que es nuestra Luz. 1Jn 1:6-7  Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;  pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

Dentro de nuestras propias tinieblas hay gobernadores, principados y potestades que se niegan a rendirse y se atrincheran en fortalezas internas y defienden sus posiciones y no están dispuestos a ceder, estas fortalezas dentro de nosotros algunas son tan añejas que las traemos desde años y se han convertido en fortalezas del enemigo tan densas y fuertes que literalmente son murallas de oscuridad que no pueden ser destruidas, sino solamente por la luz de Dios, pero nosotros somos los responsables de  pelear, liberar y conquistar nuestra propia tierra. La guerra es abierta y el campo de batalla es tu mente, tus armas,  la Luz de  Dios que derriba toda fortaleza de oscuridad, este es el principio más importante de nuestra guerra espiritual “Donde llega la Luz, las murallas de oscuridad tienen que desaparecer Jua 1:5  La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.  De hecho esta es la guerra a la cual hemos sido llamados, a llevar la Luz de Dios a todo nuestro interior,  Y es aquí donde el apóstol menciona la lucha espiritual que hay en nuestro interior. 2Co 10:4  porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,  derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, Esta es una guerra interna y la idea es conquistar y sujetar todo pensamiento contrario al Reino de Dios, esta guerra,  no se puede ganar, ni pelear con filosofía, ni con un buen estudio teocrático, ni diplomas, ni ningún esfuerzo humano, me temo que ni respetando las normas  “estrictas de la iglesia” ni vistiéndose  ceñidamente, ni siendo alguien que respete las doctrinas religiosas de cualquier entidad, aun me temo, ni ayunando Col 2:20-23  Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos  tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso?  Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.  Esta guerra la tenemos que pelear, dejando que la luz de Dios penetre a través  de nuestros ojos espirituales del entendimiento, hasta los rincones más escondidos de nuestra mente, donde se encuentran atrincherados, nuestros malos pensamientos dominados por el  mal carácter, malas  mañas y deseos pecaminosos, recuerde que esta es tierra que debemos conquistar para el reino de Dios. Luc 11:36  Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.

Predicado en San Ignacio, el domingo 21 de abril del 2019

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