La Ley de los juramentos

Mat 5:33  Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.

En la vida todo cambia y una de las cosas que cambian con las circunstancias, son las decisiones personales y de hecho que cambian también los principios e inclusive las palabras que el hombre dá,  como promesas o juramentos y con lo cual muchas veces dañamos la integridad de otras personas, por el simple hecho de NO permanecer en lo que hablamos o prometemos.

Legalmente vivimos en un tiempo donde la palabra de una persona,  NO vale mayor cosa, pues esto de NO cumplir una palabra o promesa es tan común que ya el ser cambiante es parte de nuestra cultura moderna.

En la vida todo cambia y una de las cosas que cambian con las circunstancias son las decisiones y las palabras que el hombre toma y con lo cual muchas veces dañamos la integridad de otras personas, por el simple hecho de NO permanecer en lo que hablamos o prometemos, esto se da, incluso en las palabra de confianza que recibe una mujer en la promesa matrimonial (o voto matrimonial) del marido y que al poco tiempo se da cuenta que solo era mentira, o en la promesa de respeto y sumisión  en el matrimonio, realmente todo queda como un simple formalismo, tristemente para muchos matrimonios, todas esas palabras solo eran un “ritual” sin esencia  delante de la gente que se tenía que hacer, pero sin mayor valor y firmeza.

Esta Ley es sencillamente clara, “cumple lo que prometes”, Mat 5:33  Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Esta ley que Cristo menciona la encontramos en Núm 30:2  Cuando alguno hiciere voto a Jehová, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca.  Este mandamiento lo que buscaba era estabilidad emocional en el hombre, Jos 9:16  Pasados tres días después que hicieron alianza con ellos, oyeron que eran sus vecinos, y que habitaban en medio de ellos. Jos 9:17  Y salieron los hijos de Israel, y al tercer día llegaron a las ciudades de ellos; y sus ciudades eran Gabaón, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim. Jos 9:18  Y no los mataron los hijos de Israel, por cuanto los príncipes de la congregación les habían jurado por Jehová el Dios de Israel. Y toda la congregación murmuraba contra los príncipes. Jos 9:19  Mas todos los príncipes respondieron a toda la congregación: Nosotros les hemos jurado por Jehová Dios de Israel; por tanto, ahora no les podemos tocar. Jos 9:20  Esto haremos con ellos: les dejaremos vivir, para que no venga ira sobre nosotros por causa del juramento que les hemos hecho. De esto denotamos lo importante que es para Dios el que una persona se mantenga firme en las palabras que han salido de su boca, Deu 23:23  Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás, conforme lo prometiste a Jehová tu Dios, pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca. Debemos de considerar seriamente la responsabilidad de lo que hablamos, pues Dios es el que mide nuestras palabras y también nuestras intenciones, Pro 24:12  Porque si dijeres: Ciertamente no lo supimos, ¿Acaso no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, Y dará al hombre según sus obras. Todo esto está relacionado a una causa importante y es el no dañar la integridad del prójimo, pero más aún es el llamado de Dios a ser un pueblo lleno de justicia y dentro de esta justicia está el hablar verdad con el corazón, mantenerse firme en la palabra que empeñamos y que por cierto es uno de los atributos de los que vivirán en el Tabernáculo de Dios, Sal 15:4…El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia;

Debemos considerar que los votos o promesas, hechos sin necesidad o en la conversación corriente, son palabras que traerán responsabilidades y demandas, delante de Dios, Ecl 5:2  No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. Ecl 5:3  Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio. Ecl 5:4  Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Ecl 5:5  Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. Ecl 5:6  No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos? Todo el problema radica en lo que hablamos y en la responsabilidad que conllevan nuestras palabras delante de Dios, por ejemplo cuando se es joven ya somos responsables, Núm 30:3  Mas la mujer, cuando hiciere voto a Jehová, y se ligare con obligación en casa de su padre, en su juventud; Núm 30:4  si su padre oyere su voto, y la obligación con que ligó su alma, y su padre callare a ello, todos los votos de ella serán firmes, y toda obligación con que hubiere ligado su alma, firme será.  No debe de cambiar  sus palabras aunque cambien las circunstancias, Núm 30:6  Pero si fuere casada e hiciere votos, o pronunciare de sus labios cosa con que obligue su alma; Núm 30:7  si su marido lo oyere, y cuando lo oyere callare a ello, los votos de ella serán firmes, y la obligación con que ligó su alma, firme será. Núm 30:8  Pero si cuando su marido lo oyó, le vedó, entonces el voto que ella hizo, y lo que pronunció de sus labios con que ligó su alma, será nulo; y Jehová la perdonará. Núm 30:9  Pero todo voto de viuda o repudiada, con que ligare su alma, será firme. La idea general de esta Ley es que seamos prudentes y de una sola palabra y teniendo buena conciencia en nuestras decisiones y acciones. Jue 11:30  Y Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: Si entregares a los amonitas en mis manos, Jue 11:31  cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová, y lo ofreceré en holocausto. Muchas veces ni nos imaginamos la gravedad de nuestras palabras, porque vivimos en un mundo donde las circunstancias cambian a cada momento, Jue 11:34  Entonces volvió Jefté a Mizpa, a su casa; y he aquí su hija que salía a recibirle con panderos y danzas, y ella era sola, su hija única; no tenía fuera de ella hijo ni hija. Jue 11:35  Y cuando él la vio, rompió sus vestidos, diciendo: ¡Ay, hija mía! en verdad me has abatido, y tú misma has venido a ser causa de mi dolor; porque le he dado palabra a Jehová, y no podré retractarme. Jefté imprudentemente, prometió algo que era innecesario, pero no dejaba de ser una promesa y se denota que este hombre era hombre de una sola palabra, Jue 11:39  Pasados los dos meses volvió a su padre, quien hizo de ella conforme al voto que había hecho. Y ella nunca conoció varón. La biblia NO hace mayores comentarios sobre si la acción de Jeftlé fue buena o mala, lo que la biblia si nos hace ver son dos cosas sumamente importantes:

  1. No prometas nada si no es necesario.
  2. Cumple en lo que ya has empeñado tu palabra.

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