La Clausula de Acepcion del divorcio

Mat 5:32  Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.

Muchas personas, dentro de las iglesias, llevan dentro de su corazón la idea que Dios está a favor del divorcio, bajo ciertas circunstancias, teniendo en cuenta lo que dice en Mat 5:32  Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación,  y ven en esta expresión una salida favorable  al divorcio si la otra persona falla o comete un error sexualmente a su pareja, muchos consejeros dicen “ella fallo, usted es libre para casarse de nuevo”, pero realmente…¿es eso lo que Cristo está diciendo?;

Lo primero que debemos considerar es el sentido de las palabras en su lenguaje original; La palabra fornicación aquí es, la palabra griega “porneía” y su significado literal es “fornicación”,  aunque en otros términos, incluye otras detracciones sexuales, pero el sentido directo es “fornicación” (relaciones sexuales antes del matrimonio) y la palabra  usada  bíblicamente  para adulterio es gr. “moijeúo”.

Lo segundo es que esta cláusula de acepción que Cristo menciona, “a no ser por causa de fornicación…”aparece únicamente en el evangelio de Mateo, por causa de que este evangelio fue escrito para la cultura judía, y los judíos dentro de sus costumbres asentaban el matrimonio desde el momento, en el cual una pareja era  presentada  delante  del  pueblo,  esta  presentación pública tenia  tanto pesor  como  el propio matrimonio, a tal grado que  antes  de  que estuvieren juntos a la pareja ya se les consideraba  marido y mujer, Mat 1:18  El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada (presentada, comprometida) María su madre con José, antes que se juntasen, (antes de convivir juntos) se halló que había concebido del Espíritu Santo. Mat 1:19  José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. Mat 1:20  Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. La Biblia se dirige a José como el marido de María (aunque no conviven juntos, solo los une el compromiso del pre matrimonio), igualmente El Ángel se dirige a José como el marido de María, “no temas recibir a María tu mujer”  y es que el desposorio o pre matrimonio era algo tan serio dentro de la cultura Judía, que NO podía ser abolido bajo ninguna circunstancia “a no ser por causa de fornicación” y era aquí donde quedaba anulado el pacto de compromiso, y la parte ofendida podría con toda libertad formular un nuevo compromiso.

Los otros evangelios fueron escritos para diferentes culturas y por eso esta cláusula solo se menciona en el evangelio de Mateo, sin embargo el pensar de Dios sobre el divorcio queda bastante claro, Mar 10:3  El, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés? Mar 10:4  Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla. Mar 10:5  Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; Mar 10:6  pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Mar 10:7  Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, Mar 10:8  y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Mar 10:9  Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Mar 10:10  En casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo, Mar 10:11  y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; Mar 10:12  y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio. Lo mismo  se  nos dice en el evangelio de Lucas, sobre el mismo tema, Luc 16:18  Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera. Y Pablo da, una última alternativa para los hogares extremadamente emproblemados, pero que están unidos en matrimonio, 1Co 7:10  Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; pero cuando los problemas son extremos el Apóstol da una solución momentánea, 1Co 7:11  y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer. El asunto es sencillo y fácil de entender para todo buen cristiano de buena conciencia, pero NO para los corazones egoístas que solo andan buscando pretextos para dejar a su mujer o en el caso de la mujer, dejar a su marido e irse con otra persona más joven y bonita. Los discípulos entendieron bien esta enseñanza de la boca del maestro,  Mt. 19:10  Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.

ACLARACION: hay casos donde algunas personas en las iglesias, por diferentes causas  se han divorciado, y esto debemos considerarlo de la manera en que Dios lo permite en algunos casos extremos…pero bajo ninguna circunstancia, alguien podrá decir que Dios estuvo de acuerdo con una decisión que dañará y marcará la vida de terceras personas (principalmente los hijos), solo por ser egoístas en nuestra forma de ser y pensar; podemos oír miles de predicaciones y consejos que aprueben dicha conducta, (para tratar de justificar nuestra conciencia de esta mala acción que es un atentado directo contra la LEY del amor al prójimo); sencillamente Nunca Dios va a aprobar que un hombre deje a la mujer de la juventud, por un egoísmo personal. Mal 2:14  Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. Mal 2:15  ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.

Pueden haber miles de pretextos para divorciarse, pero solo una causa es real y esta causa se llama “DUREZA DE CORAZON” Mat 19:8  El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.

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