La Ley del divorcio

Deu. 24:1  Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá Carta de Divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su Casa. Deu. 24:2  Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.

 Dentro de los niveles morales y espirituales de la vida misma y considerando  la causas correctas de la ley de Dios, el hombre está obligado a minimizar el daño a los demás, principalmente de las personas que nos rodean, que son nuestro prójimo más cercano y en este Sentido que situación puede Causar más daño a nuestra familia, como el divorcio.

la mala comprensión de esta ley de Dios,   Llevó a muchos  a pensar  que el hombre tenía la facultad (solo por ser hombre) de divorciarse  de su mujer por cualquier causa;  todo dependía  de la voluntad del hombre para con su mujer; más Cristo lo enfoca  de una manera diferente  este tema  y el declara que no le es aceptado al hombre bajo ninguna circunstancia  el divorciarse de su mujer; Cristo se va como siempre al explicar estas Leyes, a la raíz del problema y el enfatiza que el problema  literalmente no comienza  con el divorcio, el divorcio es el final del conflicto, el problema  inicia , en el hecho del repudio O rechazo de un hombre hacia su mujer  y  repudiar  significa  tratar de liberar o soltarse del compromiso de su mujer  y de hecho el repudio era una aptitud exclusiva de los hombres,  dentro de la  cultura  israelita, pero como ya lo hemos dicho antes el problema NO es la Ley de Dios, el problema es la mala interpretación de los hombres por NO tener en cuenta las Causas correctas por lo cual se dio la Ley. Deu. 24:1  Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá Carta de Divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su Casa. Deu. 24:2  Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre. Esta Ley del divorcio, fue dada, no como un privilegio del hombre sobre la mujer, sino más bien era una forma en la cual Dios protegía  a la mujer del maltrato de su esposo que ya no la quisiera tener en casa, por cualquier causa o sea la causa era sencillamente  pensando en evitar el abuso extremo del hombre sobre la mujer, no en privilegios egoístas del hombre, Mat 19:3  Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?, todo el problema de una mala interpretación está en las causas equivocadas, más Cristo tiene las causas correctas, Mat 19:4  Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, Mat 19:5  y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer (atravez del acto sexual), y los dos serán una sola carne? Mat 19:6  Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. El punto fundamental de un matrimonio, es el acto sexual, más que la ceremonia, aunque TODO es importante ya que  la ceremonia pública, es un deber hacia la sociedad y al prójimo, pero lo que responsabiliza el matrimonio, delante de Dios, es la relación sexual entre el hombre y la mujer,  1Co 6:16  ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne.

Durante muchos años, se  enfocaba la idea de que Dios estaba a favor del divorcio, o por lo menos así lo entendían los  fariseos, Mat 19:7  Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? (es aquí donde ellos tiene una mala  comprensión  de Dios y de su palabra, al asegurar  que el mismo Moisés  “mando” o facultó  a los hombres a divorciarse de su mujer, por cualquier circunstancia que ellos consideraran justa . Más Cristo establece el verdadero sentido de esta  ley  y  establece, como primera  cosa  la causa que originó dicha ley Mat 19:8  El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. Cristo invoca el momento preciso, cuando Dios estableció el primer matrimonio en la tierra  y establece con toda  claridad que Dios nunca jamás ha estado de acuerdo con la separación (divorcio), ni mucho menos del inicio de la falta de tolerancia de parte del hombre hacia su mujer (o sea el repudio) Mal 2:16  Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales. ; las causas de la maldad que originaron esta ley no estuvieron en Moisés, ni mucho menos en Dios, sino en el corazón humano, Mat 19:8  El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.  y que si  Moisés “permitió” el divorcio,   lo hizo no porque  Dios le estuviera dando favoritismos al hombre en  hacer eso, sino como respuesta al egocentrismo del hombre, y como una respuesta  de protección a  la integridad de la mujer para no ser maltratada.

El divorcio no es algo que Dios mande  o  apruebe bajo ninguna circunstancia, lo que hacia la ley de Dios es dar una alternativa  de separación  en casos  extremos, donde la mujer  era  maltratada, por causa de la dureza del corazón del hombre,  que con tal de volverse a casar  con otra mujer , más bonita o más joven, podría hasta ser capaz, de desesperarla  atravez de maltratos  o hasta  llegar al extremo de matar a su propia  esposa  para  quedarse  viudo y luego volverse a casar, ( si este fuera el caso)  aunque parezca extraño esta  es la verdadera realidad del corazón humano,(que malvado puede llegar  a ser el hombre).  Entonces Dios permitió el divorcio pero se aclara que “lo permitió”, “no lo mando” por una sola causa “la dureza del corazón del hombre” pero no porque Dios estuviera de acuerdo con esa practica. realmente   era  como una salida ,  para proteger  la integridad  de la mujer  en casos  extremos  y  no dando favoritismo alguno al  hombre,  ni permiso valido para  tener  mujer , desgastarla, usarla  y  cuando se aburriera “simplemente  se divorcie de ella”.

Debemos saber diferenciar entre “el permitir y el aprobar”. Todos debemos esforzarnos por querer agradar a Dios. Hay muchas cosas que Dios “permite” pero no es algo que necesariamente sea “aprobado” por Dios, hay muchas cosas que todo padre le permite hacer a sus hijos, pero eso no quiere decir que  en todo, esté  de acuerdo con ellos, igualmente Dios,  hay cosas que el permite pero no quiere decir, que esté de acuerdo o que se agrade de eso. Mar 10:4  Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y repudiarla. Mar 10:5  Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento; Mar 10:6  pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios. Mar 10:7  Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, Mar 10:8  y los dos serán una sola carne; así que no son ya más dos, sino uno. Mar 10:9  Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. Los discípulos lo entendieron pero esto les cambiaba la expectativa de lo que ellos sabían y por eso vuelven a tocar el tema en casa Mar 10:10  En casa volvieron los discípulos a preguntarle de lo mismo, y la respuesta de Cristo es el sello de toda esta enseñanza, Mar 10:11  y les dijo: Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella;

Mar 10:12  y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.

El divorcio simplemente surge como una salida a la dureza del corazón ya endurecido, frio e indiferente  de una persona, para con su prójimo, pero jamás se podrá decir que es algo en lo cual Dios se alegre o apruebe.

Predicado el martes 09 de julio del 2019

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