Leyes que miden nuestra obediencia

Deu 22:4  Si vieres el asno de tu hermano, o su buey, caído en el camino, no te apartarás de él; le ayudarás a levantarlo.

Es importante tener en cuenta las Causas correctas de la Ley  y los propósitos por los cuales fueron escritos los mandamientos, para luego obedecerlos, pues de lo contrario solo estaríamos obedeciendo sin causas, como lo hacían los Fariseos y obedecer la Ley sin las causas correctas, lo que produce es un remiendo nuevo en un vestido viejo y al final es peor la medicina que la enfermedad,  Mar 2:21  Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la rotura. No basta solo obedecer, sino que debemos entender que la Ley de Dios, fue dada en consecuencia del trato a nuestros  semejantes, a tal grado que se pueden ver totalmente resumidas todas las leyes de responsabilidad personal del Antiguo Testamento en las Palabras de Jesús,  Mat 7:12  Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. O sea que en el trato con nuestros semejantes, se cumple uno de los propósitos más importantes de la Ley y de los profetas. 

La Ley de Dios, tenía un enfoque bastante claro y era  denotar la responsabilidad que cada ser humano tenía y  tiene para con su  prójimo; de hecho que todos tenemos responsabilidades personales algunas de ellas son responsabilidades familiares, laborales o de cualquier  otra circunstancia y generalmente lo que mueve al ser humano a cumplir estas responsabilidades, no es el amor a su prójimo sino que son aspectos algunas veces de criterios inclusive egoístas, o de tendencia  obligatoria, pues por lo general el ser humano siempre espera algo a cambio de lo que dá, como bien lo decía el mismo enemigo de Dios en cierta ocasión, Job 2:4  Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida,  Satanás acusa a los hombres, de ser tan egoístas como él mismo y lo que dice es que “Cada persona solo se interesa por sí mismo” y que “nadie da nada por nada”, como la esposa que dice “voy tratarlo bien si el me trata bien”  o el empleado que dice “voy  a trabajar bien, si me aumenta el sueldo”. Mas  para Dios todos tenemos una deuda pendiente con las demás personas y este es el Espíritu en toda la Escritura y lo denotamos incluso de las Leyes más sencillas que NO conllevan sentencia Jurídica. Pues cuando hay una sentencia de por medio, las personas se esfuerzan por cumplir esa ley, por miedo a la consecuencia, como por ejemplo muchos no matan a otros, no porque NO lo quieran hacer, sino porque hay un cierto temor de sufrir la sentencia o sea no es por amor que no lo hace, sino por el temor a la Ley y a su sentencia, esta es la forma equivocada de obedecer una ley.

Es por eso que las leyes que no conllevan sentencia jurídica tiene una importancia, porque lo que hacen es sencillamente medir el nivel de nuestra obediencia, ya no por temor a una sentencia, sino porque sienten el compromiso que tenemos unos por los otros. Deu 22:4  Si vieres el asno de tu hermano, o su buey, caído en el camino, no te apartarás de él; le ayudarás a levantarlo. De hecho esta es una de esas leyes que no tienen una sentencia jurídica o sea que si NO le ayuda a su prójimo a levantar el buey caído, no hay una sentencia que diga que este individuo va a ser castigado, porque no le ayudo; pero sí manifiestan todo el compromiso que tenemos con nuestros semejantes de hacerles o de ayudarles a enfrentar esta vida de la mejor manera.

Estas leyes son sencillas que no llevan consecuencias mayores ni jurídicas, pero atraves de ellas  nos damos cuenta de que Dios  hace al ser humano totalmente responsable del trato con sus semejantes, Deu 22:3  Así harás con su asno, así harás también con su vestido, y lo mismo harás con toda cosa de tu hermano que se le perdiere y tú la hallares; no podrás negarle tu ayuda.

Delante de Dios cada uno es responsable de dar la mejor ayuda posible para que la vida de los demás sea lo menos complicada posible, Pablo lo expresa como la negación personal que NO pone tropiezo en los demás, 1Co 8:12  De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. 1Co 8:13  Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano. Simplemente no hay o NO debe haber excusa de no ayudar en lo que podamos  y esto se debe de hacer de una forma voluntaria y con sinceridad en lo que dependa de nuestras posibilidades, veamos algunas leyes que NO conllevan sentencia jurídica, pero miden nuestra obediencia: 

  1. 22:1 Si vieres extraviado el buey de tu hermano, o su cordero, no le negarás tu ayuda; lo volverás a tu hermano. (devolverlo es parte de ayudar a su prójimo)  Deu 22:2  Y si tu hermano no fuere tu vecino, o no lo conocieres, lo recogerás en tu casa, y estará contigo (lo alimentaras) hasta que tu  hermano lo busque, y se lo devolverás. Deu 22:3  Así harás con su asno, así harás también con su vestido, y lo mismo harás  con toda cosa de tu hermano que se le perdiere y tú la hallares; no podrás negarle tu ayuda. En pocas palabras “es tu responsabilidad, no adueñarte de lo que no es tuyo” y esto es un examen a nuestra propia  conciencia.
  1. 22:4 Si vieres el asno de tu hermano, o su buey, caído en el camino, no te apartarás de él; le ayudarás a levantarlo. Es nuestra responsabilidad ayudar a que la vida de los demás sea un poco más fácil, no debemos de ser indiferentes a la necesidad  y al  dolor ajeno.
  1. 22:5 No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios  cualquiera que esto hace.  En esta ley lo que Dios trata de hacer es una diferencia clara en el vestir de hombre y mujer, sea por hechura de ropa, sea por colores, sea por atuendo o por lo que sea,  lo que sí, es claro, es que siempre debe de haber una diferencia en la vestimenta del hombre y la mujer, Esta es una sencilla ley que tal vez no tenga mucha importancia, en el sentido del restituir, mas hoy en día la forma de vestir de  muchas mujeres, le hacen la vida cristiana, más difícil en su caminar al hombre ; pero a más de eso,  nadie puede asegurar, que por vestirse o no de largo se va a condenar o salvar ;  pero hay algo que sí,  manifiesta esta sencilla ley   y  es que en algo pequeño como eso no se puede sujetar la vida mucho menos se sujetara  en lo más difícil.
  1. 22:6  Cuando encuentres por el camino algún nido de ave en cualquier árbol, o sobre la tierra, con pollos o huevos, y la  madre echada sobre los pollos o sobre los huevos, no tomarás la madre con los hijos. Deu 22:7  Dejarás ir a la madre, y tomarás los pollos para ti, para que te vaya bien, y prolongues tus días.  No es una ley de carácter jurídico muy importante, pero sí manifiesta la actitud de obediencia de una persona en algo aparentemente sin importancia y sencillo y que de  hecho manifiesta justicia en las más mínimas cosas de esta vida.
  1. 22:8 Cuando edifiques casa nueva, harás pretil (baranda) a tu terrado, para que no eches culpa de sangre sobre tu casa, si de él cayere alguno.  Un llamado a lo más profundo de la  responsabilidad humana en cuanto a que nuestros descuidos, pueden traer consecuencias trágicas  a nuestros semejantes, si alguien sufre por nuestro descuido, aunque sea un accidente,  en la conciencia somos responsables, aunque no haya una sentencia jurídica, podríamos pasar el problema aduciendo que fue un accidente, pero podríamos vivir con nuestra conciencia sabiendo que por nuestro descuido una persona murió y una familia sufrió la pérdida de sus ser querido solo porque nosotros no tomamos conciencia de lo que debemos hacer. (hoy en día muchos automovilistas manejan por las calles como “almas  atormentadas e irresponsables) no dándose cuenta que por su imprudencia y por sus falta de conciencia, pueden llevar dolor y luto a muchos. ¡Tomemos la responsabilidad que nos corresponde!

La Ley de Dios es una responsabilidad hacia nuestro prójimo y son los mismos preceptos que encontramos en el Nuevo Testamento, solo que de una manera más explicada, Col 3:18-25  Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.   Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.  Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.   Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.  Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.   Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;  sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.  Más el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas. Esto nos enfoca la realidad que la Biblia dice en cuanto al vivir y el hacer las cosas no por las consecuencias que pueden venir sino por amor a Dios y al prójimo.

Y es que el asunto es que “medimos lo que somos  en las cosas más sencillas”  y si no logramos obedecer lo más sencillo que no conllevan sentencia jurídica, mucho menos obedeceremos lo más difícil, porque el que no sea fiel o confiable en lo poco que se le ha delegado, mucho menos lo será en lo más.  Luc 16:8-12… Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz. Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas.  El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.  Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?  Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?

Estas leyes sencillas de responsabilidad personal, no son de sentencia jurídica, sino de conciencia propia y Manifiestan en el ser humano, una sola cosa: la  obediencia  a Dios; pues el que de verdad es confiable, lo es desde lo poco, y el que no lo es, en lo poco, menos lo será en lo  más.

Recuerde las Causas del porque se nos dio toda la Ley de Dios, siempre radico en dos cosas:

  1. AMOR A DIOS
  2. AMOR AL PROJIMO

Y el que obedece teniendo en cuenta estas dos causas ha entendido y ha cumplido TODA la Ley de Dios. Mat 22:35  Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo: Mat 22:36  Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Mat 22:37  Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Mat 22:38  Este es el primero y grande mandamiento. Mat 22:39  Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Mat 22:40  De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

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