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La casa de David

Tema15

2Sa 23:1  Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, Dijo aquel varón que fue levantado en alto, El ungido del ios de Jacob, El dulce cantor de Israel: 2Sa 23:2  El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, Y su palabra ha estado en mi lengua.

Las promesas de Dios son aquellas cosas que nos alientan a seguir adelante, lo que esperamos es el anhelo por lo cual luchamos en esta vida, las promesas Dios representan, metas, objetivos, propósitos a los cuales Dios nos quiere llevarnos. Flp 3:12  No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Flp 3:13  Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, Flp 3:14  prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. O sea que Todo esfuerzo que podamos hacer dependerá de la forma en la cual vemos las promesas divinas y sus respectivos llamamientos, debemos tener algo concreto por lo cual debemos luchar, generalmente nos cuesta comprender los objetivos claros y todas las promesas están ligadas Al intento de la responsabilidad humana, Gén 17:1 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Gén 17:2  Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera. Realmente no es extraño oír a Dios, diciéndole a Abram, “se perfecto, porque yo pondré mi pacto contigo”, pues todo llamamiento tiene una responsabilidad, Efe 4:1  Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, Efe 4:2  con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, debemos estar bien claros en que todo grado de honor, siempre  representa un grado mayor de responsabilidad.

Muchos atribuyen una inutilidad extrema al ser humano en términos teológicos, a tal grado que se hace tan inútil al hombre, como para decir que puede dar honor a su llamamiento. Sin embargo una y otra vez vamos a ver que las promesas de Dios, no solamente son beneficios para el hombre, sino llamados de responsabilidad.

Otras personas consideran que Dios no cambia en cuanto sus promesas, Núm 23:19  Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no rá? Habló, ¿y no lo ejecutará?  Y esto es perfectamente correcto, DIOS NO CAMBIA NUNCA, pues Él es INMUTABLE Y PERFECTO, sin embargo el que cambia es el hombre y no permanece en su llamamiento y Dios no va a estar atado a un corazón necio, es lo que pasó con Saúl. 1Sa 13:13  Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre. Parece mentira, pero así es, el reino de Saúl, hubiera sido confirmado para siempre, sin embargo por la necedad de este hombre su reino, está determinado a desaparecer y otro tomara sus lugar, 1Sa 13:14  Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó, lo mismo pasó con Rubén que fue llamado a la primogenitura, si embargo la perdió por un problema sexual con la concubina de sus padre, Gén 49:3  Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor; Principal en dignidad, principal en poder.  Gén 49:4  Impetuoso como las aguas, no serás el principal, Por cuanto subiste al lecho de tu padre; Entonces te envileciste, subiendo a mi estrado.  Y este es el espíritu real de la responsabilidad que la biblia demanda, por ello nos advierte, Mat 19:30  Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros. Y también nos dice que seamos cautelosos, para que nadie tome lo que es nuestro por promesa,   Apo 3:11  He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.

La historia de la familia de David, pudo haber sido otra, más sin embargo el pecado con la mujer de Urías, cambio el rumbo de la historia de este hombre y de sus casa, así como cambia también la nuestra por nuestras decisiones y acciones, sea para bien o para mal, pero legalmente está en nuestras manos, Isa 1:5  ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. David con su pecado, cambio toda la historia de su vida y de su familia.  A muchas personas, en las iglesias les molesta que teológicamente se les demande responsabilidad y de alguna forma es una excusa de debilidad natural, por no aceptar la responsabilidad y mucho menos las consecuencias de las acciones erróneas, pero la realidad es que somos totalmente responsables de las decisiones que tomemos y también responsables de nuestra historia y de la de nuestra familia, por eso se nos advierte: Pro 1:10  Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, No consientas.

De hecho estos temas, estoy seguro que molestan e incomodan a muchos creyentes, pues a ellos solamente les gusta pensar en  recibir las bendiciones de Dios, sin mayor tipo de responsabilidad y cuando se cae en pecado están acostumbrados a simplemente que Dios perdone, pero no les gusta aceptar que muchos de los fracasos de sus hijos dependen en gran manera del mal ejemplo que como padres les dimos.

Indudablemente David saboreo el perdón de Dios, Sal 32:1  Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.  Pero  En sus últimas palabras denota la realidad que ha sufrido su familia, por causa de su error y no por falta de las promesas de Dios,  2Sa 23:3  El Dios de Israel ha dicho, Me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne entre los hombres, Que gobierne en el temor de Dios.  Porque la promesa de Dios a un ahombre justo es firme y estable, 2Sa 23:4  Será como la luz de la mañana, Como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, Como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra. Mas sin embargo en la vida y en la familia de David hubieron muchas nubes y resequedades, 2Sa 23:5  No es así mi casa para con Dios; David esta consiente de las causas del fracaso de su familia, la mayoría de personas tratan de evadir esta responsabilidad, pero NO un hombre como David, pues él esta consiente del problema que causó, Sal 51:3  Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Esto podría referirse a las consecuencias que le recordaban su error, Sal 51:4  Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio. El error es de David y él lo reconoce y para que Jehová sea tenido por justo en sus palabra, David, acepta con firmeza no solamente su pecado, sino atribuye justicia, a los juicios que vienen sobre él.

Muchas veces dañamos y perjudicaos la obra de Dios por causa de nuestro mal testimonio, por causa de nuestras malas acciones y la obra de Dios es vituperada, pero indudablemente NO queremos aceptar las condiciones de la disciplina; mas sin embargo David es tan firme, recto y honesto en su arrepentimiento, que acepta con seriedad y justicia las consecuencias de sus acciones, David lo sabe y lo entiende, que es atraves de estos castigos que una persona alcanza los niveles más elevados, después de haber cometido un error de tal magnitud,  Sal 39:11  Con castigos por el pecado corriges al hombre, Y deshaces como polilla lo más estimado de él; Ciertamente vanidad es todo hombre.

Cuando el corazón de una persona es capaz de reconocer su pecado y aceptar las consecuencias, para que Dios sea tenido dentro de la sociedad como justo, es porque tiene un corazón conforme al corazón de Dios, y tales corazones son muy estimados en el Reino de Dios, pues abiertamente confiesa que el problema del fracaso de su familia, no fue porque Dios le falló, sino porque David le falló a Dios, 2Sa 23:5  No es así mi casa para con Dios; en ningún momento achaca de injusto a Dios por lo que ha pasado. David siempre cargó bajo su propia responsabilidad, con las consecuencias de su pecado y por eso, a pesar de todos los errores cometidos, se puede ver la grandeza del corazón del rey David, y un corazón así, es de grande estima delante de Dios y David lo sabe, Sal 51:17  Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios. David ve y acepta las cosas y esto manifiesta un corazón que le hace acreedor de una promesa maravillosa de parte de Dios, Sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, Ordenado en todas las cosas, y será guardado, Aunque todavía no haga él florecer Toda mi salvación y mi deseo.   

El pecado dañó en gran manera la vida de David, pero por su actitud de dolor y responsabilidad, frente a la consecuencia de su pecado,  la promesa del Mesías es firme atraves de su simiente, 2Sa 7:12  Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. 2Sa 7:13  El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. 2Sa 7:14  Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; 2Sa 7:15  pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti.

2Sa 7:16  Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente. Y también tiene una promesa para el milenio, Eze 37:24  Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; y andarán en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los pondrán por obra. 

Debemos necesariamente saber hacer la diferencia, pues las aptitudes y reacciones de David, son realmente maravillosas, a pesar de la gravedad de su pecado con la mujer de Urías y podemos ver a un hombre, que supo sobreponerse a la catástrofe familiar, al descontento social, al menosprecio de sus amistades, incluso sobrellevó el problema de la insubordinación de sus siervos, pues nunca encontramos que David se amargó por tales cosas, pues su conciencia le daba a suficiente humildad, para saber reconocer su error y sufrir el dolor, que sufrieron las familias a las cuales afectó por causa de un deseo pecaminoso que “saboreo” unos minutos, pero pagó las consecuencias toda su vida.

David sobrellevó su restauración, aceptando las consecuencias de su pecado, las aptitudes de David son las aptitudes de un hombre realmente arrepentido y en ningún momento se queja contra Dios, pues el reconocer su error le ayuda a acepta las consecuencias; teniendo y dando toda la razón a Dios por su justicia y sus juicios. Esto mismos es lo que le da seguridad de lo que dice, con respecto al pecador, 2Sa 23:6  Mas los impíos serán todos ellos como espinos arrancados, Los cuales nadie toma con la mano; 2Sa 23:7  Sino que el que quiere tocarlos Se arma de hierro y de asta de lanza, Y son del todo quemados en su lugar. Pero en el caso de David fue su forma de reaccionar y humillarse delante de Dios y aceptar las consecuencias de su pecado, lo que le trajo perdón, purificación y seguridad. Esto es lo que hace la diferencia entre David y muchos otros, pues a pesar de su terrible pecado, el corazón de David fue purificado de toda su maldad, conforme a su deseo, Sal 51:7  Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve.

Y murió como uno de los vencedores de Dios,1Cr 29:27  El tiempo que reinó sobre Israel fue cuarenta años. Siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres reinó en Jerusalén. 1Cr 29:28  Y murió en buena vejez, lleno de días, de riquezas y de gloria; y reinó en su lugar Salomón su hijo.

                                                  

 

 

 

 

 

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