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La maldicion de Simei

Tema 13

2Sa 16:7  Y decía Simei, maldiciéndole: ¡Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso!

De hecho este un momento muy crítico para la vida de David, pues no solamente huye de Jerusalén para salvar su vida,  sino que quien busca matarlo, es su propio hijo y si a esto le agregamos la traición de Ahitofel, uno de sus mejores amigos y consejeros, también hay mucho pueblo que literalmente sigue a Absalón y aborrece a David; siempre como resultado del pecado con la mujer de Urías, o sea que la condición interna que vive el rey David, es sumamente difícil y huye de la ciudad de Jerusalén para NO tener que enfrentarse a su propio hijo.

Y para agregar encontramos a un hombre de la familia de Saúl, llamado Simei, que sale a tirarle piedras, hacer polvo y a maldecirlo, 2Sa 16:5  Y vino el rey David hasta Bahurim; y he aquí salía uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simei hijo de Gera; y salía maldiciendo, 2Sa 16:6  y arrojando piedras contra David, y contra todos los siervos del rey David; y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda. Inclusive se atreve a agravar el dolor de David, echándole en cara la rebelión de su propio hijo. 2Sa 16:8  Jehová te ha dado el pago de toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual tú has reinado, y Jehová ha entregado el reino en mano de tu hijo Absalón; y hete aquí sorprendido en tu maldad, porque eres hombre sanguinario.

Al ver esta situación de humillación para el rey David, uno de sus generales se le acerca para pedirle un permiso, 2Sa 16:9  Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitaré la cabeza. El general Abisai, se muestra indignado por la forma en la cual Simei, le está confrontando la vida, en estos momentos tan críticos que el rey David está viviendo y le pide el permisos para ir y matar a este hombre; Sin embargo la respuesta y reacción de David, sorprende a muchos, 2Sa 16:10  Y el rey respondió: ¿Qué tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Si él así maldice, es porque Jehová le ha dicho que maldiga a David. ¿Quién, pues, le dirá: ¿Por qué lo haces así?

Pero es Aquí donde surge una pregunta, sumamente importante, ¿Por qué escogió David soportar las molestas maldiciones y acciones de Simei?,  bueno el pensamiento de David sobre este asunto en este momento, está vinculado a TRES cosas, que pasan por su mente:

  1. EXISTE UN MAYOR PROBLEMA, Estas maldiciones de Simei, realmente no representaban para él, mayor cosa en comparación al deshonor que representaba el hecho de que su propio hijo, le quisiera arrebatar el reino y también la vida. 2Sa 16:11 Y dijo David a Abisai y a todos sus siervos: He aquí, mi hijo que ha salido de mis entrañas, acecha mi vida (el mayor dolor); ¿cuánto más ahora un hijo de Benjamín? Dejadle que maldiga, pues Jehová se lo ha dicho.
  1. UNA CONSECUENCIA DE SUS ERRORES, 2Sa 16:11… Dejadle que maldiga, pues Jehová se lo ha dicho. Es inquietante la aptitud pasiva del rey y la extraordinaria forma de pensar y esto manifiesta que David atribuye todos estos sucesos, como resultados de sus errores del pasado; pues sabe que cuando se levantan enemigos, es porque Dios lo permite por una causa justa,  Pro 16:7  Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, Aun a sus enemigos hace estar en paz con él.
  1. LA POSIBILIDAD DE BUSCAR MISERICORDIA EN DIOS, David ve en las maldiciones de Simei, una posibilidad de encontrar misericordia y piedad en Dios, si las sufre paciente y humildemente, 2Sa 16:12  Quizá mirará Jehová mi aflicción, y me dará Jehová bien por sus maldiciones de hoy.

Todo está depositado en la voluntad de Dios, para David, pues pudiendo deshacerse de las molestias y la humillación que representaba Simei y que no cualquiera, estando en la condición de rey, hubiese tolerado, David manifiesta un criterio de justicia maravilloso, ante las injusticias de Simei. 2Sa 16:13  Y mientras David y los suyos iban por el camino, Simei iba por el lado del monte delante de él, andando y maldiciendo, y arrojando piedras delante de él, y esparciendo polvo.

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