La Ley de los Juramentos

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Tema 12

 Mat 5:33  Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.

En esta vida todas las circunstancias cambian con el tiempo y una de las cosas que cambian con las circunstancias, son las decisiones y las palabras del ser humano.

El ser cambiantes y no poder mantener la palabra que dimos trae por lo general consecuencias de daño en  el prójimo que nos rodea, por el hecho de NO permanecer firmes en lo que hablamos o prometemos, esto se da, incluso en las palabras de “confianza” que recibe una mujer en la promesa matrimonial (o voto matrimonial) del marido y que al poco tiempo se da cuenta que todas aquellas promesas no eran más que un formalismo del momento y también en la promesa de respeto y sujeción de la mujer hacia su marido, AL FINAL nos damos cuenta que TODO era parte de un simple formalismo, sin mayor valor y firmeza para ambos y es que tristemente vivimos en un tiempo donde la palabra de una persona,  prácticamente NO vale ni un “centavo”, pues esto de NO cumplir una palabra o promesa dada, en el ser humano, es tan común que prácticamente es parte de nuestra cultura moderna.  Y al pesar de que hoy para el hombre moderno cambiar de parecer sobre algo que prometió, no tenga mayor importancia, para Dios que el hombre NO cambie su palabra, es más importante de lo que pudiésemos creer o pensar, Mat 5:33  Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Esta enseñanza es sencillamente clara, “CUMPLE LO QUE PROMETES”, Esta ley que Cristo menciona la encontramos en Núm 30:2  Cuando alguno hiciere voto a Jehová, o hiciere juramento ligando su alma con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salió de su boca.  Este mandamiento lo que buscaba era estabilidad emocional en el hombre muy al pesar de que las circunstancias le fuesen adversas,  Jos 9:16  Pasados tres días después que hicieron alianza con ellos, oyeron que eran sus vecinos, y que habitaban en medio de ellos. Jos 9:17  Y salieron los hijos de Israel, y al tercer día llegaron a las ciudades de ellos; y sus ciudades eran Gabaón, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim. Jos 9:18  Y no los mataron los hijos de Israel, por cuanto los príncipes de la congregación les habían jurado por Jehová el Dios de Israel. Y toda la congregación murmuraba contra los príncipes. Josué y los príncipes de Israel fueron engañados por los Gabaonitas, para que hicieran alianza de paz con ellos; simplemente Josué y los líderes de Israel,  se precipitaron y se  equivocaron al hacer alianza, con el pueblo enemigo, sin embargo a pesar de haber sido engañados, respetaron su palabra como algo sagrado a pesar del engaño del pueblo enemigo y del error que habían cometido y estuvieron en la firmeza de enfrentar las consecuencias y la vergüenza con el pueblo, pero habían dado una palabra y la iban a mantener a pesar de todo, Jos 9:19  Mas todos los príncipes respondieron a toda la congregación: Nosotros les hemos jurado por Jehová Dios de Israel; por tanto, ahora no les podemos tocar. Jos 9:20  Esto haremos con ellos: les dejaremos vivir, para que no venga ira sobre nosotros por causa del juramento que les hemos hechoDe esto denotamos lo importante que es para Dios, el que una persona se mantenga firme en las palabras que han salido de su boca, Deu 23:23  Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás, conforme lo prometiste a Jehová tu Dios, pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca. Debemos de considerar seriamente la responsabilidad de lo que hablamos, pues Dios es el que mide nuestras palabras y también nuestras intenciones, Pro 24:12  Porque si dijeres: Ciertamente no lo supimos, ¿Acaso no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, Y dará al hombre según sus obras.

Todo esto está relacionado a una causa muy importante y es, el no dañar la integridad del prójimo, pero más aún es el llamado de Dios a ser un pueblo lleno de justicia y dentro de esta justicia está el hablar verdad con el corazón, mantenerse firme en la palabra que empeñamos y que por cierto es uno de los atributos de los que vivirán en el Tabernáculo de Dios, Sal 15:1  Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? Sal 15:2  El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón. Sal 15:4…El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia.

Debemos considerar que los votos o promesas, hechos sin necesidad o en la conversación corriente, son palabras que traerán responsabilidades y demandas, delante de Dios, Ecl 5:2  No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. Ecl 5:3  Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio. Ecl 5:4  Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Ecl 5:5  Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. Ecl 5:6  No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos? Todo el problema radica en lo que hablamos y en la responsabilidad que conllevan nuestras palabras delante de Dios, por ejemplo cuando se es joven ya somos responsables, Núm 30:3  Mas la mujer, cuando hiciere voto a Jehová, y se ligare con obligación en casa de su padre, en su juventud; Núm 30:4  si su padre oyere su voto, y la obligación con que ligó su alma, y su padre callare a ello, todos los votos de ella serán firmes, y toda obligación con que hubiere ligado su alma, firme será.  No debe de cambiar  sus palabras aunque cambien las circunstancias, Núm 30:6  Pero si fuere casada e hiciere votos, o pronunciare de sus labios cosa con que obligue su alma; Núm 30:7  si su marido lo oyere, y cuando lo oyere callare a ello, los votos de ella serán firmes, y la obligación con que ligó su alma, firme será. Núm 30:8  Pero si cuando su marido lo oyó, le vedó, entonces el voto que ella hizo, y lo que pronunció de sus labios con que ligó su alma, será nulo; y Jehová la perdonará. Núm 30:9  Pero todo voto de viuda o repudiada, con que ligare su alma, será firme. La idea general de esta Ley es que seamos prudentes y de una sola palabra y teniendo buena conciencia en nuestras decisiones y acciones. Jue 11:30  Y Jefté hizo voto a Jehová, diciendo: Si entregares a los amonitas en mis manos, Jue 11:31  cualquiera que saliere de las puertas de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso de los amonitas, será de Jehová, y lo ofreceré en holocausto. Muchas veces ni nos imaginamos la gravedad de nuestras palabras, porque vivimos en un mundo donde las circunstancias cambian a cada momento, Jue 11:34  Entonces volvió Jefté a Mizpa, a su casa; y he aquí su hija que salía a recibirle con panderos y danzas, y ella era sola, su hija única; no tenía fuera de ella hijo ni hija. Jue 11:35  Y cuando él la vio, rompió sus vestidos, diciendo: ¡Ay, hija mía! en verdad me has abatido, y tú misma has venido a ser causa de mi dolor; porque le he dado palabra a Jehová, y no podré retractarme. Jefté imprudentemente, prometió algo que era innecesario, pero no dejaba de ser una promesa y se denota que este hombre era hombre de una sola palabra, Jue 11:39  Pasados los dos meses volvió a su padre, quien hizo de ella conforme al voto que había hecho. Y ella nunca conoció varón. La biblia NO hace mayores comentarios sobre si la acción de Jeftlé fue buena o mala, lo que la biblia si nos hace ver son dos cosas sumamente importantes:

  1. No prometas nada si no es necesario.
  2. Cumple en lo que ya has empeñado tu palabra.

Para nuestro bien, debemos de considerar que, El hacer un juramento, corresponde a Dios solamente, ya que no cambia, ni hay sombra de variación en sus decisiones, ni en sus palabras, ni es movido por sentimientos y tiene el control total de todas las circunstancias, Heb 6:13  Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, pero en el caso de los seres humanos, que somos todo lo contrario, por las causas naturales que nos rodean, lo mejor es callar y reconocer nuestras limitaciones, Mat 5:34  Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; Mat 5:35  ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Mat 5:36  Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.   Lo mejor es ser cuidadoso en lo que prometemos y no empeñar nuestras palabras, en lo que no podemos tener el control, pues las circunstancias de la vida no pueden

Ser manejadas ni controladas, por el ser humano, ni usted ni yo, sabemos lo que nos depara el futuro; jurar o prometer algo que no está en nuestras manos, es tomado como un acto de soberbia, Stg 4:13  ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; Stg 4:14  cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. Stg 4:15  En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Stg 4:16  Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala;

Es bueno tener en cuenta que todo puede cambiar y cuando damos una palabra de juramento sobre el futuro,  entonces hablamos con arrogancia sobre algo que no sabemos, entonces lo más recomendable es ser conscientes de lo que somos y solo hablar lo necesario, teniendo en cuenta nuestras limitaciones naturales, Mat 5:37  Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede, que un simple “SI” o “NO” sea suficiente para afirmar o negar algo. Stg 5:12  Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación.

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