El Hambre de David

publicado en: Las Bienaventuranzas, Madurez | 0

Tema 8

 

Sal 63:1  Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Sal 63:2  Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario.

Hay dos parábolas parecidas que denotan una cierta similitud, pero son diferentes en la esencia del mensaje de cada una, pues en una se representa a un hombre que encuentra un tesoro, Mat 13:44  Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.  De este hombre simplemente se dice que encontró algo valioso y esto representa la redención de Cristo sobre nuestra vida, este tesoro es valioso para los que lo encuentran, aunque en apariencia el terreno se mira no muy atractivo, pero el que ha encontrado el tesoro escondido, sabe lo valioso e importante que esa tierra con el tesoro dentro y estará dispuesto a pagar cualquier precio por conservarlo, una vez lo ha encontrado, pero este tesoro no es algo que el andaba buscando y es que  generalmente llegamos a los pies de Cristo, no porque le busquemos por nosotros mismos desde que nacemos, sino por las mismas condiciones y necesidades que padecemos en este mundo; dentro de nuestra inutilidad, Él nos buscó y nos amó primero, 1Jn 4:19  Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

Sin embargo en la parábola, de “la Perla de gran precio” similarmente habla de alguien que encuentra una perla valiosa con la diferencia de que en este caso el hombre “busca”, en términos personales, buenas perlas, aquí no es un asunto de que alguien encuentra un tesoro escondido (sin buscar); sino que este hombre ha estado en la búsqueda continua de buenas perlas,   Mat 13:45  También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, Mat 13:46  que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró. Todos encontramos lo que buscamos, y este hombre lo que busca es buenas perlas, las perlas se forman atraves del sufrimiento de un grano de arena dentro de las fibras delicadas de una ostra, las buenas cosas espirituales definitivamente se formaran dentro de nosotros atraves del dolor o sea costarán un precio muy elevado de sufrimiento, las buenas perlas en nosotros, hasta que se formen; Pablo tenía hambre de Dios y anhelaba más de Él, por eso le parecía poca cosa, el sufrimiento que experimentaba, en comparación a la Gloria venidera, Rom 8:18  Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. El hambre de la justicia de Dios es lo que hace la diferencia entre los que avanzan y los que NO avanzan. La búsqueda de la justicia de Dios debería ser una prioridad en nuestra vida devocional, Mat 6:33  Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Es fundamental desarrollar hambre por la justicia de Dios, y sed por lo Eterno, porque solo los que tienen esta hambre y sed de la justicia del reino, solo ellos serán saciados. Mat 5:6  Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Recuerde que ya dentro del Reino de Dios, nadie encuentra más de lo que busca, ni tampoco se le abre, al que no llama,  ni nadie recibe más de lo que pide,  Mat 7:7  Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Mat 7:8  Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

Los hombres de Dios, atraves de la historia, llegaron tan lejos como ellos mismo quería llegar; Flp 3:12  No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Flp 3:13  Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, Flp 3:14  prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Y es aquí donde entendemos, la grandeza de uno de los hombres más ilustres del Antiguo Testamento, al considerar su Hambre y Sed de Dios, una y otra vez, Sal 63:1  Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Sal 63:2  Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario.- Sal 143:6  Extendí mis manos a ti, Mi alma a ti como la tierra sedienta.- David tiene Sed  de Dios y es seguro que los que tienen hambre y sed de Justicia,  serán saciados, Sal 91:14  Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Sal 91:15  Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré. Sal 91:16  Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación. Y es que el Señor, por promesa sacia al hambriento y al sediento, Sal 107:9  Porque sacia al alma menesterosa, Y llena de bien al alma hambrienta.

Cada quien llegará tan lejos o tan cerca, dependiendo del hambre personal que se desarrolle en nuestra vida por Dios,  porque la promesa sencillamente es clara,  Mat 5:6  Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

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