La Medicina contra la Codicia

publicado en: El Fracaso de Israel, Exortacion | 0

Tema 6

Col 3:15  Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.

 

A pesar de lo grave de esta enfermedad que nos hace cojear en el camino, es de las enfermedades espirituales  que el apóstol dice que pueden ser sanadas, Heb 12:13  y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado.

 

Y para esta sanidad debemos tener en cuenta la medicina que la palabra de Dios nos da, la codicia es destructiva en todos los sentidos, pero haya una forma de ser sanados de este mal, y es de tener en cuanta las palabras de la exhortación que nos dice:  1Ti 6:6  Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; 1Ti 6:7  porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 1Ti 6:8  Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.  El tener agradecimiento por todo el bien recibido, el considerarnos indignos de ello, pero sin embargo Dios ha sido absolutamente bueno con nosotros; cuando reconocemos su bondad al otorgarnos familia, hijos, casa, techo, comida, vestido etc. Nos damos cuenta que hemos recibido mucho mas de lo que merecemos y armarse de este pensamiento, nos protege del mal dañoso de la codicia, 1Ti 6:9  Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; la clave de la sanidad consiste en estar agradecidos con lo somos y tenemos y no estar deseando lo que no es nuestro, de ahí el mandamiento,  Éxo 20:17  No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. Esto es una forma de decirnos confórmate con lo que Dios te ha dado a ti y no estés inconforme por el bien de tu prójimo.

 

La medicina contra la codicia, es sencillamente simple, es tener una aptitud de agradecimiento por todo lo que ya hemos recibido, debemos agradecer la misericordia de Dios todos los días porque nuevas son sus misericordias sobre los hombres todos los días, Lam 3:23  Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

 

Lo único que nos protege de esta letal enfermedad, es el tener UN CORAZÓN  AGRADECIDO, por todo lo que Dios nos ha dado, esto debilita el deseo codicioso y encontramos paz, pues un codicioso es lo que menos tiene, Col 3:15  Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La roca de Eben ezer del profeta Samuel representa una aptitud de agradecimiento por lo que Dios ya ha dado hasta ese momento, 1Sa 7:12  Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová. No es una súplica por lo que no ha dado, sino un agradecimiento por lo que ya nos ha dado.

 

La prioridad de nuestra vida es que debemos ser personas agradecidas por todo lo que Dios nos ha dado y no enfocarnos en lo que no tenemos, Pro 23:4  No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. Pues este tipo de afán, en la vida, es lo que nos enferma y no nos permite disfrutar del presente que tenemos, lastimosamente Salomón lo descubrió cuando en la vida de él, ya prácticamente no se podía hacer nada, pues su codicia lo había llevado a los niveles más bajos de la vida y sin embargo nos deja el consejo para los que tengan oídos para oír,  Ecl 6:1  Hay un mal que he visto debajo del cielo, y muy común entre los hombres:  Ecl 6:2  El del hombre a quien Dios da riquezas y bienes y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero Dios no le da facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extraños. Esto es vanidad, y mal doloroso. Por eso cuando pedimos alguna cosa a Dios,  nuestra oración debe estar enfocada en la necesidad y no en nuestras vanidades personales, Pro 30:8  Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario. Ese debe de ser nuestro clamor diario.

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