El Fruto de la Tierra

publicado en: El Evangelio de Marcos, Madurez | 0

 

Viernes 30 de Abril del 2021

                                                              

Mar 4:3  Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar;

Las parábolas son ilustraciones de cuadros sencillos de la vida diaria, atraves de las cuales Jesús enseñaba verdades importantes de la vida espiritual y una de las parábolas más emblemáticas Y CONOCIDAS de la Biblia, es sin dudas la parábola del Sembrador.

 

El Evangelio de Marcos diferencia de Lucas y Mateo, es práctico en su relato de la parábola del sembrador y no da mayores explicaciones como los otros evangelios, pero indudablemente esta parábola representa la vida del hombre y la única esperanza de que aquella tierra inservible se vuelva útil, pues el sembrador ha salido a sembrar su buena semilla, que es la Palabra de Dios, para que la tierra inerte y muerta del desierto florezca y de fruto, Isa 35:1 Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa. Isa 35:2  Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo; la gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro. La tierra es muerta en sí misma, pero cuando la buena semilla cae sobre ella, y si la tierra tiene las condiciones propicias para recibir la semilla de la vida, entonces la tierra muerta, produce vida en ella o mejor dicho la tierra muerta vive, atraves del fruto que produce la buena semilla en ella, Mar 4:28 Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; uno de los principios más importantes del Reino, es que toda tierra, produce de lo que lleva sembrado dentro de ella misma, sea bueno o sea malo, o sea que cuando la tierra da fruto, no se cuenta como fruto de la semilla en sí, sino como fruto de la tierra que posee la semilla.

 

La tierra tiene de alguna manera “voluntad” de recibir o no la buena semilla y si no recibe la buena semilla, estará recibiendo “la semilla mala”, que también tiene el poder de producir “muerte”, de una u otra manera la tierra al final producirá bendición o maldición, pero eso depende exclusivamente de la tierra, que es el corazón humano Heb 6:7  Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce (la tierra) hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; Heb 6:8  pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada. La semilla es la naturaleza del fruto, pero la tierra es la que produce el fruto, en este sentido el fruto no es de la semilla sino de la tierra. Luc 6:45  El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca(o produce) lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca (o produce) lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. O sea que el fruto que sale a relucir, depende de la naturaleza de la semilla que lleva dentro la tierra. Mat 7:15  Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Mat 7:16  Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Mat 7:17  Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. Mat 7:18  No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Mat 7:19  Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Mat 7:20  Así que, por sus frutos los conoceréis.

 

 

Donde cae la buena semilla, es el corazón de cada persona y si el corazón es buena tierra, o sea que tiene las condiciones para que esa semilla nazca, crezca y se desarrolle, la semilla cumplirá la ley de Dios, Gén 1:11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Por ley divina la naturaleza del fruto de la tierra depende  de la semilla que se siembra o que se lleva dentro. Pero Todo el resultado o producción de nuestra  siembra, dependerá más de la tierra que de la semilla, porque la semilla tiene garantía divina, pero la tierra puede ser mala o buena, dependiendo de la voluntad de cada uno, pero cuando la tierra es buena la cosecha es segura,  Mat 13:23  Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

 

La planta que crece y dá fruto, es el resultado de la buena semilla en combinación con la buena tierra y el resultado de esta combinación sería la vida de la tierra atraves del fruto, pues el problema de la germinación, crecimiento y desarrollo de esta semilla está vinculado al hecho de si la tierra es buena o mala. Mas si la tierra es buena, la semilla tiene el poder en sí misma, para desarrollar el fruto de acuerdo a su naturaleza y su naturaleza es espiritual o sea puede dar y desarrollar el fruto del Espíritu, que es Cristo mismo en nosotros, la esperanza de gloria.

 

Esta semilla tiene el poder para desarrollar una planta excelente que luego traerá el fruto maduro de acuerdo a su naturaleza, Mar 4:29 y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado. Esto manifiesta el propósito de Dios atraves de SU SEMILLA a favor de la tierra inservible y muerta, que es la naturaleza humana; pero que por promesa Dios hace vivir y dar fruto.

 

Lo que brotaría de la semilla, es bueno si la tierra tuviera las condiciones para permitir el desarrollo de la naturaleza de la semilla para crecer sana y robusta, hasta el desarrollo total de su naturaleza que es el fruto maduro. Mas si el corazón es mala tierra, aunque llegara a brotar esa semilla – que es la Palabra de Dios – pronto dejaría de existir, dependiendo de las condiciones que la rodean.

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