La incredulidad de los hermanos de Jesús

publicado en: El Evangelio de Marcos, Madurez | 0

Viernes 23 de abril del 2021

                                                              

Mar 3:31  Vienen después sus hermanos y su madre, y quedándose afuera, enviaron a llamarle. Mar 3:32  Y la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo: Tu madre y tus hermanos están afuera, y te buscan. Mar 3:33  El les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos?

 

Las relaciones humanas familiares de Jesús con su familia directa, realmente no eran del todo armoniosas, en el sentido que a los ojos de sus propios hermanos, les era difícil entender el ministerio de Jesús y peor aún considerar que su propio hermano en sangre era el Mesías tan esperado por el pueblo de Israel, pues la Biblia acentúa que ni ellos mismos creían en Él, Jua 7:2  Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos; Jua 7:3  y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces. Jua 7:4  Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo (esta expresión es en cierta medida un sarcasmo que manifiesta su incredulidad). Jua 7:5  Porque ni aun sus hermanos creían en él. Es indudable que había ciertos desacuerdos entre Jesús y sus hermanos por causa del ministerio y de hecho se supone que la fama de Jesús les creaba algún tipo de conflicto con la sociedad religiosa de su tiempo.

Y sabemos que Jesús tuvo cuatro hermanos varones y varias hermanas,  de hecho conocemos los nombres de sus hermanos naturales, nacidos de la relación matrimonial entre  María y José, el carpintero de Nazaret, Mat 13:55  ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? Mat 13:56  ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? Mat 13:57  Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa. Mat 13:58  Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos. Y esta incredulidad que aquí menciona Jesús, incluye no solamente la condición de la sociedad que lo ha visto crecer como uno de los suyos, sino también la incredulidad de a su propia familia humana; el caso de María es un poco diferente porque ella de alguna forma sabía quién era Jesús, desde el principio, pero NO sus  hijos y esta era realmente la condición que afectaba negativamente la relación familiar entre Jesús y sus hermanos humanos; y es en este contexto que por alguna circunstancia les urge platicar con Jesús, pero a causa de las multitudes que le rodeaban, les era imposible acercarse, Luc 8:19  Entonces su madre y sus hermanos vinieron a él; pero no podían llegar hasta él por causa de la multitud. Luc 8:20  Y se le avisó, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte. Parece que a estas alturas el hecho que no se mencione a José, podría ser que estuviera muy enfermo o que ya habría muerto, incluso algunos opinan que era para avisarle sobre la muerte de José, pero eso solo queda en incertidumbre, ya que la biblia no  nos dice nada de ello.

El problema de la incredulidad de la familia de Jesús era realmente lo que hacía separación entre Jesús y sus hermanos, pues es la fe, lo que nos puede unir  y acercar a estar en un mismo sentir y atraves de esta incredulidad, podemos denotar la deteriorada relación familiar entre Jesús y sus hermanos. Por ello la respuesta de Jesús al aviso de que sus hermanos y su madre le buscan, Mar 3:33  El les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? Que no es una falta de respeto familiar, ni un menosprecio a su madre, sino un principio espiritual que debemos de considerar una y otra vez, por el bien de nuestra propia vida ya que Las relaciones familiares no tienen nada que ver con la fe, de hecho muchas veces se encuentra más consuelo y ayuda entre los hermanos que entre la misma  familia, Pro 27:10  No dejes a tu amigo, ni al amigo de tu padre; Ni vayas a la casa de tu hermano en el día de tu aflicción. Mejor es el vecino cerca que el hermano lejos.  Y por causa de la fe, muchas veces los enemigos que más nos dañan y menosprecian, justamente son nuestra propia familia, pero todo está escrito, Mat 10:34  No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Mat 10:35  Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; esto está enfocado en las múltiples diferencias que representa la fe entre la familia incrédula, Mat 10:36  y los enemigos del hombre serán los de su casa. Por ello debemos estar claros que más que nuestra familia, es nuestra fe, Mat 10:37  El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y justamente es eso lo que Jesús dice cuando le dicen que están sus hermanos incrédulos afuera y posiblemente van a refutarle o reclamarle algo, por ello Jesus nos dice algo muy importante, Mat 12:49  Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Mat 12:50  Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre. En el reino de Dios, la familia de Dios no se basa en lazos sanguíneos, sino en la obediencia a la palabra de Dios; en los asuntos de la fe, los lazos sanguíneos pasan a un segundo nivel y no tienen mayor relevancia, excepto en el cumplimiento de nuestros deberes con ellos como familia, Jua 2:2  Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos. Jua 2:3  Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jua 2:4  Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Esta expresión de decirle a su madre “¿Qué tienes conmigo, mujer?  “no es una falta de respeto, sino una expresión que manifiesta que en los asuntos del Reino, es un asunto totalmente personal entre el Padre Celestial y Jesús. Jesús estaba sujeto a José y a María, en las honras humanas y en los deberes humanos, pero en los asuntos eternos ahí ya no tienen autoridad alguna, de hecho esto Jesús le los aseveró desde muy jovencito, Luc 2:41  Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua; Luc 2:42  y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta. Luc 2:43  Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre. Luc 2:44  Y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y los conocidos; Luc 2:45  pero como no le hallaron, volvieron a Jerusalén buscándole. Luc 2:46  Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles. Luc 2:47  Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas. Luc 2:48  Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia. Luc 2:49  Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Luc 2:50  Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.  Jesús venía con un propósito bien definido en donde no había voluntad humana, sino solamente la del Padre Celestial, sin embargo la Biblia acentúa que Jesús en todo honro a sus padres terrenales, pero Él mismo, estaba claro lo que era y a lo que había venido, Luc 2:51  Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Debemos amar a nuestras familias y ayudar en lo posible, pero en la relación entre Dios y nosotros es algo totalmente personal, o sea Jesús no depende de lo que María por ser su madre le pida, sino el hacer el milagro depende exclusivamente del Padre. Muchas veces equivocamos el sentido por los lazos familiares, pero en el reino de Dios, no tienen mayor relevancia que LA OBEDIENCIA a la Palabra de Dios, Luc 11:27  Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. Sin duda esta mujer queria honrar a Jesus, hablando bien de su madre, pero en el reino de Dios las cosas no son así, Luc 11:28  Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.

Y también debemos de considerar que después de la muerte y resurrección de Jesús, toda su familia creyó, Hch 1:14  Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. Jesús mismo se le apareció resucitado a uno de sus hermanos que no había creído durante sus ministerio, 1Co 15:7  Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; Jacobo o Santiago, era el que le seguía en edad a Jesús, después de la muerte de JESUS, Jacobo era el mayor, de todos sus hermanos y de hecho se convirtió en una de las columnas fundamentales de la iglesia en su tiempo, Gál 2:9  y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión. De hecho este Jacobo o Santiago escribió una carta que nos llega hasta nuestros días, Stg 1:1  Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud. Al igual que el hermano menor de Jesús, llamado Judas, Jud 1:1 Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo.

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