La Búsqueda personal

publicado en: Madurez, Misterios del Reino | 0

Tema 11

SEXTO MISTERIO:

 

También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.” (Mateo 13: 45, 46)

 

En apariencia pareciera ser que la dos últimas Parábolas “el tesoro escondido” y “la de la perla” tienen un mismo sentido, pero eso no es cierto, pues difieren mucho en cuanto al paralelismo del Reino y una de las más Importantes diferencias es en cuanto al hecho de cómo encuentran el tesoro y la perla en estas dos parábolas y es que en la parábola del tesoro aquel hombre encuentra por accidente el tesoro, pues el no buscaba tesoros ; pero en cuanto al mercader de la perla no es un accidente, el que encuentre esta perla, pues el anda buscando (como cosa personal) buenas perlas y cuando encuentra la más hermosa de todas él se dispone dentro de sí, el comprarla a toda costa o sea a cualquier precio. En estos dos relatos denotamos como prioridad una tan sola diferencia:

EL TESORO ESCONDIDO                                               LA PERLA DE GRAN PRECIO

1. NO ANDA BUSCANDO TESOROS                                                                       1. ANDA BUSCANDO BUENAS PERLAS

             2. ENCUENTRA UN TESORO                                                                                       2. ENCUENTRA UNA VALIOSA PERLA

3. LO VALORIZA (TIENE QUE VENDER)                                                                 3. LA VALORIZA (TIENE QUE VENDER)

             4. COMPRA                                                                                                                    4. COMPRA

La verdad es que la diferencia radica en la comprensión de la búsqueda, pero esto denota el interés del buscador de perlas, y es que la parábola del tesoro escondido manifiesta, el valor que debemos desarrollar en cuento al Reino de Dios, pero este valor está enfocado en términos generales, en cuanto al valor del Reino por sobre la sociedad, por sobre la familia, sobre tierras, etc. y que es lo que debemos experimentar en cuanto a las cosas terrenales, pero la parábola de la perla manifiesta, otro sentir ya no solo un valor humano en cuanto al rechazo de la sociedad y a las negaciones de esta vida, por el valor que el Reino de Dios, ha alcanzado en nosotros, Sino que la “perla “ manifiesta un deseo y un anhelo de lo profundo del corazón de alguien que busca desarrollar un verdadero carácter dentro de sí mismo, de hecho que cuando se habla se perlas debemos recordar que las perlas, son joyas que se desarrollan por la irritación, que se forma dentro de la ostra de mar, por la introducción de cuerpos extraños, que le causan dolor y en la mayoría de veces son granos ásperos de arena que se introducen dentro de las glándulas internas de las ostras y estos granos de arena causan mucho dolor y por la incomodidad que le causa a la ostra, ellas segregan una sustancia que cubre el grano de arena, para que no le cause más dolor, hasta que lo convierte en una preciosa perla, de hecho que las perlas bíblicamente están relacionadas al dolor y a la formación interna del carácter de una persona. O sea que esta parábola se relaciona con el valor del desarrollo interno de un creyente en su formación a la imagen de Cristo. Gál 4:19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros.

La perla de gran precio manifiesta la voluntad propia de la búsqueda personal y del desarrollo interno del carácter de la justicia, que debemos alcanzar, pues Cristo lo dice: Mat 11:28 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mat 11:29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;Mat 11:30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.  Este yugo que se nos invita a llevar es la búsqueda personal, de la justicia interna y personal en esta vida y de hecho que el llevar este yugo, representa dificultades y dolor dentro de una Sociedad corrompida y mala, sin embargo los que descansan internamente, de su carácter explosivo, son aquellos que buscan la justicia del Reino y no solamente el Reino, sin justicia, la justicia es la parte personal del desarrollo de nuestra formación a la imagen de Cristo, pero esta búsqueda es totalmente personal Mat 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

La condición del valor de la vida cristiana en cada creyente, radica en su propia forma de ver las cosas, generalmente nos convertimos en lo que admiramos, así lo dice con claridad uno de los salmos. ( Sal 115:4-8) Los ídolos de ellos son plata y oro, Obra de manos de hombres. Tienen boca, mas no hablan; Tienen ojos, mas no ven; orejas tienen, mas no oyen; Tienen narices, mas no huelen; Manos tienen, mas no palpan; Tienen pies, mas no andan; No hablan con su garganta. Semejantes a ellos son los que los hacen, Y cualquiera que confía en ellos.  La palabra clave aquí es “semejantes” pues el indicativo de esto es que toda persona se convierte en lo que admira, de hecho que las condiciones naturales del ser humano es simplemente convertirse en lo admira, es por esta causa que mucha gente quiere parecerse a tantas “estrellas de cine”, “cantantes de música”, etc. y es en este sentido la importancia del valor de lo que realmente admiramos. Por eso es que la búsqueda de la justicia, nos llevará al final, a la semejanza de Cristo si es que nuestra mirada y admiración está en El. Heb 12:1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, Heb 12:2  puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Es en este punto donde se aplica la Bienaventuranza, Mat 5:6  Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Los que tienen hambre  y sed de justicia, son los que buscan la Justicia  hasta saciarse.

La verdad es que Esta parábola nos enseña la necesidad y el anhelo que debemos de tener de poder cambiar nuestras malas aptitudes y de formar nuestro carácter al carácter del Reino y de su justicia y de hecho que debemos de tener en cuenta que para desarrollar estos cambios internos en nuestra vida debemos saber valorizar de una forma totalmente personal, la “perla” que queremos encontrar.  Primero debemos de anhelar y Buscar, la justicia del Reino y luego debemos saber que para que Cristo (NUESTRA PERLA), sea formado en nosotros, tendremos que pagar un alto precio que solo los que valoricen esta perla, van a esforzarse por buscar, Vender lo propio y comprar a cualquier precio esta perla preciosa que se está formando dentro de nosotros.

EL COMPRAR O DESARROLLAR ESTA PERLA DENTRO DE NOSOTROS DEPENDE DE LA RESPONSABILIDAD PERSONAL Y EL VALOR QUE ELLA TENGA PARA CADA UNO.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.