Vencedores por la Sangre del Cordero

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TEMA 9 del estudio “El Hijo Vencedor”

 

Apo 12:11  Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte

 

Todo nuestro actuar está enfocado en lo que sabemos que somos y cada uno actúa de acuerdo de lo que sabe y conoce de sí mismo, un médico actúa como médico, porque sabe que es médico y actuara como tal, un albañil actúa como albañil, porque sabe que lo es, o sea el actuar depende de lo que se sabe que uno es; y cuando hablamos de que somos hijos de Dios, definitivamente satanás, tratará de afectar este conocimiento en cada uno de nosotros, para que no actuemos como hijos de Dios.

Satanás  tiene muchos nombres con los cuales se le conoce sus oficio, la serpiente antigua, el diablo o satanás, el padre de toda mentira, el engañador, el dragón de siete cabezas etc. pero hay un nombre que manifiesta nuestro mayor reto a vencer y es que la biblia le llama “el acusador”, Apo 12:10  Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Esta acusación de la cual se nos habla es en sí una guerra en nuestra propia mente, porque este acusador no solamente nos incita al pecado, sino que luego que hemos pecado, nos acusa delante de Dios, pero esto solo es parte de lo que en sí, representa su nombre, pues también acusa a nuestras propias conciencias,  hasta llegara al apunto de debilitarlas; Y este es su mayor trabajo siempre, debilitar nuestras conciencias atraves de sus acusaciones; pues debilitando nuestra conciencia, se afecta nuestra identidad y potencialmente nos afecta en todas las áreas de la vida.

Las acusaciones de satanás, por causa de nuestro pasado, es justamente los que nos esclaviza, debilita y nos ata al fracaso, Núm 13:33  También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos. Israel carga sobre sí, una acusación en sus conciencias de esclavitud, nunca tuvieron conciencia de libertad, porque subyugaban su voluntad a la acusación de sus conciencias habituadas a la esclavitud, o sea este pueblo nunca entendió que Dios los había liberado, para ser una nueva nación libre y poderosa; la esclavitud de sus conciencias esclavizadas, por más 400 años, los ato y los debilitó y al final los destruyó en el desierto. Realmente nunca entendieron lo que significaba su liberación del yugo de Egipto y mucho menos entendieron el poder de Dios que estaba a su favor. Toda esa generación que salieron de Egipto tendrán que morir en el desierto porque nunca lograron vencer las  acusaciones de sus conciencias esclavas que los ataba a la esclavitud de Egipto. Y es que lo que realmente nos debilita como personas no son las circunstancias en sí, sino la forma en la cual reacciones ante ellas. Y es que cuando una conciencia está habituada a un pasado de pecado, difícilmente podrá ver el maravilloso futuro al cual somos llamados. La conciencia rige la conducta y sis tenemos una mala conciencia acusada por el pasado nos robaran el valor y la identidad, pues todo el valor y la fortaleza que una persona manifiesta está basado en lo que uno sabe que es.

Satanás es el acusador de nuestras conciencias y esta opresión que produce la acusación de satanás sobre nuestras conciencias, es lo que nos debilita en todo y no nos da libertad para orar, porque sentimos que no somos dignos, estas acusaciones también nos hacen sentir culpables de muchas cosas, estas acusaciones nos atan a nuestro pasado y nos roban todo tipo de fuerza y esperanza sobre nuestro futuro, nos hacen sentir como que no valemos nada y que es en vano todo lo que pudiéremos hacer y legalmente nos convierte en seres inútiles en todo lo bueno, este es el objetivo primordial de las acusaciones de satanás, sobre nuestra vida.

Una persona en semejante condiciones de acusación, jamás podrá hacerle frente a esta vida, pues ella misma carece de identidad y de fuerza y satanás lo sabe y gana la victoria al esclavizar las mentes atraves de sus acusaciones; por ello una de las primeras cosas que Dios nos da al recibir el perdón de Dios atraves de Cristo, es identidad de perdón. No podemos negar el hecho de que hemos pecado, pero si sabemos que Cristo nos ha perdonado, pues es esta libertad la que nos trae sus sangre, atraves del perdón, Luc 4:18  El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; Luc 4:19  A predicar el año agradable del Señor. Lo que nos esclaviza es el sentimiento de pecado que llevamos dentro por causa de nuestro pasado, inclusive por los pecados que a diario cometemos por ser seres naturales e imperfectos; pero si no logramos vencer estas acusaciones diarias de satanás nuestra vida y existencia estar debilitada y vulnerable; entonces es necesario vencer las acusaciones de satanás, por medio de la sangre del Cordero y entonces nos volvemos Vencedores, pues la identidad como Hijos de Dios, se recobra y venimos a la libertad que produce el perdón de Dios atraves de Cristo a los hijos de Dios, Rom 8:21  porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Cada persona acciona o actúa de acuerdo a lo que sabe  que es, pues nosotros debemos saber que somos hijos de Dios perdonados por la bendita sangre de Cristo y esa identidad es la que debe mover nuestras acciones. La mayor debilidad para un cristiano es no reconocer la gloriosa obra de Dios en la cruz de Cristo pues ello significa estará sujeto a la esclavitud de las acusaciones de satanás y esa debilidad de la conciencia, afecta todo nuestro ser y ánimo, afecta nuestras decisiones y acciones ya que una mala conciencia siempre anda pensando que es débil, inservible en la casa de Dios, innecesario en su familia y que nunca podrá dominar y santificar su naturaleza, esas son condiciones que manifiestan la debilidad de la conciencia por las acusaciones diarias de satanás. En cambio cuando sabemos lo que somos nuestro accionar es diferente, Pro 31:4  No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, Ni de los príncipes la sidra; Pro 31:6  Dad la sidra al desfallecido, Y el vino a los de amargado ánimo. Pro 31:7  Beban, y olvídense de su necesidad, Y de su miseria no se acuerden más. Cuando alguien sabe lo que es y conoce quien y para qué ha sido puesto en su casa, en su iglesia, en su comunidad, actuara de acuerdo a ese conocimiento, pues ese conocimiento es lo que le da valor y determinación. Apo 12:11  Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. Estos vencedores han logrado desarrollar la confianza necesaria atraves de la fe, para poder vencer la culpabilidad de la conciencia y esperar plenamente en la justicia de Cristo, pues en este sentido debemos desarrollar nuestro conocimiento en cuanto al poder de la sangre de Cristo por la cual hoy con toda libertad sabemos que somos hijos de Dios y que a pesar de nuestros errores, nos amparamos a la justicia de Cristo atraves de su Sangre para tener esperanza, No es por nuestra justicia, sino de la de Cristo la que nos hace adeptos al Padre, Flp 3:9  y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; esta confianza es la que nos debe dar esperanza a pesar de nuestros errores. 1Jn 2:1  Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis( este es el deseo concreto de Dios); y si alguno hubiere pecado (a causa de nuestra frágil naturaleza), abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

La buena conciencia produce determinación en lo que queremos y lo que queremos es santificarnos, pero también estamos conscientes de nuestras debilidades humanas, pues un verdadero cristiano ya no peca por voluntad ni con alevosía, sino por debilidad natural, pero cada vez esa debilidad natural, va disminuyendo entre tanto que nuestro concomimiento va creciendo, 1Jn 3:9  Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. Entre mas entendemos el poder de la sangre de Cristo, más fuertes nos volvemos y vamos venciendo cada vez más las acusaciones de satanás sobre nuestra conciencia.

 

Todo el problema del hombre es su falta de identidad y esto lo esclaviza o por causa de las continuas acusaciones del diablo a la conciencia humana de hecho muchos se consumen en la peor de las oscuridades por sus débiles conciencias contaminadas, por dichas acusaciones.

Aceptamos la triste condición de nuestra naturaleza pues la Biblia dice: 1Jn 1:8  Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Pero también sabemos algo más, 1Jn 1:9  Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. La Biblia es clara, si confesamos nuestros pecados con sinceridad, Dios es fiel y Justo para perdonarnos y limpiáramos, pero Muchas veces Dios ya nos perdonó el pecado que cometimos, pero nuestras conciencias siguen acusadas por el diablo y esclavizadas a ese error cometido en el pasado.

El hijo vencedor, es el que entiende el verdadero valor y el poder de la Sangre de Cristo, EL Hijo Vencedor  es aquel que logra vencer a satanás en sus acusaciones, haciendo fuerte su conciencia, sabiendo que la sangre de Cristo tiene el poder suficiente para perdonarle.

 

Delante de Dios estamos limpios, porque la sangre de Cristo nos limpia de todo pecado y esta sangre es la justicia de Cristo, sobre las acusaciones de satanás y esta justicia nos da la libertad suficiente para poder entrar delante de Dios con libertad Heb 10:19  Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, Heb 10:20  por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, Heb 10:21  y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, Heb 10:22  acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Heb 10:23  Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.

 

Reconocemos que cometemos muchos errores en esta vida diariamente, pero la sangre de Cristo nos ha perdonado y eso nos da libertad para vivir sin esclavitud de las acusaciones de satanás, Rom 8:33  ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. Rom 8:34  ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. Y este conocimiento llevaba al apóstol a decir en tal caso, Rom 8:35  ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Rom 8:36  Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Rom 8:37  Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Rom 8:38  Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, Rom 8:39  ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

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