Huyendo por su vida

Gén 39:10  Hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella,

Decía un pescador de mucha experiencia, que el problema para los peces no está en la carnada, pues no todos muerden el anzuelo, el problema para el pescado está en la mordida, pero si no hay mordida, simplemente no habrá pescado para comer ni problema para el pescado, pero media vez muerda, es seguro que por la tarde estará en la sartén para ser el almuerzo de alguien. Así mismo es con el pecado, la carnada  esta puesta todos los días, pero mientras no mordamos no habrá problema; ahí puede estar, la tentación también una y otra vez, pero si no se muerde no habrá problema. El problema de Adán y Eva no fue el fruto prohibido, el problema de ellos estuvo en la mordida que le dieron a ese fruto.

 

La señora Potifar tira su anzuelo una y otra vez, en algún momento pudo haber sido realmente agotador para José sentir la incitación diaria de esta mujer todos los días, es el hecho que esta mujer echaba “su anzuelo” todos los días, para ver si lo atrapaba, pero la Biblia dice que José resistía una y otra vez y no mordía el anzuelo, porque sabía que al morder el anzuelo todo se habría acabado.

Podemos ver un grave problema de obsesión en esta mujer hacia José y esta obsesión cada vez que José la rechaza, se va volviendo algo muy desesperante para ella y por ello decide pasar al siguiente nivel, Gén 39:11  aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí. Gén 39:12  Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió. Podemos ver un cuadro fascinante de un hombre que huye por su vida.

De hecho el llamado bíblico siempre es a huir, 1 Corintios 6:18 Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca.  El pecado sexual no es algo que se pueda en algún momento controlar una vez haya entrado el deseo, la única forma de vencer el TREMENDO poder de la sexualidad es “HUYENDO”, escapando, corriendo. 2 Timoteo 2:22 Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.

Muchos hombres y mujeres lo han intentado de otra forma pero no han podido dominar ese poder que afecta y nubla los sentidos y es que realmente no haya forma de escapar media vez caigamos en sus brazos, Sansón es un ejemplo claro de este problema él juega mucho con la sexualidad y en vez de huir decide jugar un poco con este terrible PODER que se convirtió en su propia debilidad,  Jue 16:16  Y aconteció que, presionándole ella cada día con sus palabras e importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia. Jue 16:17  Le descubrió, pues, todo su corazón, y le dijo: Nunca a mi cabeza llegó navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y me debilitaré y seré como todos los hombres. De hecho que Sansón no escapo porque pensó que con sus fuerza podría enfrentar este poder y no pudo, al final fue vencido por el poder de la sexualidad, representado en Dalila; lo mismos pasó con Salomón que fue un hombre que tampoco huyo, al contrario pensó que su sabiduría lo podría proteger contra el poder destructivo de la sexualidad, pero tampoco fue posible y al final terminará frustrado y terriblemente afectado. 1Re 11:3  Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón. 1Re 11:4  Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.

Por el contrario, José sabe que es débil como hombre y que a pesar de que sus pensamientos son correctos y de lealtad hacia su amo y hacia su Dios, pero el mismo sabe que aunque se tengan las mejores intenciones, siempre la carne es débil, Mat 26:41  Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. José sabe que hay un punto donde al llegar ahí, ya no se puede retornar aunque se quiera y esta misma debilidad humana lo pone en desventaja al estar en los brazos de la bella señora Potifar, por ello hace lo único que puede hacer y sin pensarlo mucho, ¡HUYÓ ¡.

La biblia da testimonio de que el deseo sexual, es  impulsivo e incontrolable, Pro 6:27  ¿Tomará el hombre fuego en su seno Sin que sus vestidos ardan? Pro 6:28  ¿Andará el hombre sobre brasas Sin que sus pies se quemen?, ante tal poder lo único que podemos hacer es huir no buscar; alejarnos no acercarnos, como lo hizo el joven que se nos describe en proverbios, Pro 7:7  Vi entre los simples, Consideré entre los jóvenes, A un joven falto de entendimiento, Pro 7:8  El cual pasaba por la calle, junto a la esquina, E iba camino a la casa de ella, Pro 7:9  A la tarde del día, cuando ya oscurecía,  En la oscuridad y tinieblas de la noche. Este joven hace exactamente lo contrario a José, la Biblia dice de este jovencito, cuatro particularidades que lo llevaran al fracaso:

  1. FALTO DE ENTENDIMIENTO. O sea no se da cuenta del peligro.
  2. ESTA EN EL LUGAR EQUIVOCADO. pasaba por la calle, junto a la esquina.
  3. TIENE PROPOSITOS EQUIVOCADOS. iba camino a la casa de ella.
  4. ESTA A LA HORA EQUIVOCADA, A la tarde del día, cuando ya oscurecía, En la oscuridad y tinieblas de la noche.

Bajo estas condiciones, aunque se quiera controlar la debilidad nadie podrá, Pro 7:22  Al punto se marchó tras ella, Como va el buey al degolladero, Y como el necio a las prisiones para ser castigado;

Pro 7:23  Como el ave que se apresura a la red, Y no sabe que es contra su vida, Hasta que la saeta traspasa su corazón. Pero José nos enseña la única forma de escapar del poder de la sexualidad, huir antes de que ese poder controle nuestros impulsos es lo único que se puede hacer, para ser librado del degolladero. Bien dice el proverbio, Proverbios 22:3 El avisado ve el mal y se esconde; Mas los simples pasan y reciben el daño.

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