La voluntad Esclavizada del Querubín

publicado en: Madurez, Porque Caíste Lucero | 0

Tema 6 

Jua 8:34  Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.

Según las palabras de Cristo, El pecado se vuelve un amo dominante que controla la voluntad de una persona y cuando hablamos del pecado del querubín caído, debemos comprender que al final de todo fueron sus decisiones y sus mismas acciones las causas de su propia ruina.

Cuando Dios creo al Querubín Protector, lo hizo simplemente perfecto en todo, Eze 28:12  Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. Y dentro esta perfección se incluía la capacidad de tomar sus propias decisiones y en este sentido, Dios es responsable de la creación y perfección de lo que era este ser; pero NO de lo que se volvió, pues esto fue el resultado de sus propias decisiones. Así mismo con nosotros, Dios es responsable de nuestra creación, no de nuestras decisiones, Ecl 7:29  He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones. Entonces todo el problema del querubín estuvo en la misma virtud de poder tomar decisiones propias.

A diferencia del querubín que fue creado en perfección, todos nosotros como seres humanos nacemos bajo la esclavitud del pecado, pero es el conocimiento de Cristo los que nos liberta de esta esclavitud en la cual estábamos muertos,  Rom 6:17  Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; Entonces la obediencia al conocimiento de Dios es en sí es la vida misma y una vez libertados Dios nos da la capacidad de tomar decisiones, porque antes estábamos totalmente dominados por el pecado, pero esto no significa que ya no corremos peligro de no pecar, lo que significa es que hoy podemos tomar las mejores decisiones, basadas en el conocimiento divino.

Debemos estar claros en algo, Son las decisiones las que forman nuestro futuro para bien o para mal, todos somos hoy, lo que decidimos ayer, y seremos mañana lo que decidamos hoy; por ello el apóstol Pablo, nos advierte sobre la necesidad de tomar las decisiones más acertadas por medio del conocimiento de Dios, para que no se vaya a afectar nuestra eternidad, sino que nos exhorta a tener el control de la situación, 1Co 6:12  Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. Tener el control atraves de la sensatez es la clave para no ser destruidos por la misma virtud que Dios nos ha dado y esta es la verdadera libertad que Dios nos dá, atraves de su conocimiento. 1Co 10:23  Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica. Antes de venir al conocimiento de Dios éramos literalmente esclavos del pecado por naturaleza y hacíamos lo que el pecado nos decía, pero hoy Cristo nos da libertad, para poder tomar decisiones. A esto se le llama libertad, y es esto lo que el Querubín no pudo tener control sobre su propia belleza y perfección y esta misma vanidad deformó totalmente su naturaleza. Debemos tener el cuidado de “dominar” y no ser dominados por las cosas de este mundo, simplemente o somos amos (en el sentido de no dejarnos dominar u obedecer al mal que hay dentro de nosotros) o somos esclavos, de nuestra propia naturaleza.

La idea original de Dios nunca fue, ni ha sido que el hombre sea un autómata, programado para obedecer a la fuerza, de hecho esto nos hace especiales como seres humanos, Dios nos dio dentro de nuestra propia naturaleza la libertad de tomar decisiones, hay algunas líneas doctrinales que afirman que el hombre no tiene libre decisión, mas sin embargo consideremos, lo que pasó con la naturaleza del querubín que cayó y cayó por el simple hecho de tener libertad para tomar decisiones. Dios nunca ha querido tener seres a sus lado a la fuerza sino voluntariamente, es algo parecido al matrimonio como obligar o forzar a una persona que no quiere estar a nuestro lado, de hecho no se puede ni es correcto, lo mejor es que cada uno de los cónyuges con libertad propia decida estar con el otro, esta es la verdadera libertad, Dios no te forzará a estar con Él, eso es algo que cada quien debe decidir. Deu 30:19  A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; pero note que no los obliga, les dice que por su propio bien decidan y escojan la vida.

La libertad Bíblica es el dominio o control de nuestra bajeza natural y el sometimiento de  nuestros deseos, a la voluntad del Reino, 1Pe 2:15  Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; 1Pe 2:16  como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. La libertad a la que somos llamados es aquella que nos guía, a tomar las decisiones acertadas y correctas, no por impulsos, por enojos o por cualquier otro sentimiento, sino por el entendimiento de lo que es correcto, o sea que la libertad real se demuestra en la decisión voluntaria de sujetarse a la voluntad del Creador. 2Co 7:1  Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos  (esto voluntariamente) de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

Cuando Dios creo al hombre lo creo perfecto en funcionamiento, perfecto en su naturaleza, pero no santo; a la santidad solo se llega atraves de La libertad de decisión que Dios nos entrega Gén 2:16  Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; Gén 2:17  mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. No le obliga es el mismo hombre, atraves de sus voluntad, quien debe decidir volverse santo o pecador. Y para que esa libertad de decisión pueda llevarnos a la santidad, debe ser usada con mucha responsabilidad, por eso el llamado, Rom 6:12  No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; Rom 6:13  ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. El sacrificio de Cristo nos vuelve a la misma condición de Adán en el huerto y ahora nos toca decidir si obedecemos o nó. Rom 6:14  Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Rom 6:15  ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera.  Rom 6:16  ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? La libertad que Cristo no da puede producir una perfecta santidad, si la usamos en provecho de lo correcto, el tentador puede tentarte pero no obligarte, las decisiones son facultades totalmente personales, Mat 4:3  Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí que estas piedras se conviertan en pan. De hecho somos llamados por Dios a hacer lo correcto usando esta ley llamada de la libertad, Stg 1:22  Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Stg 1:23  Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Stg 1:24  Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Stg 1:25  Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

Dentro de nosotros mismo no podemos negar que hay dos leyes queriendo dominar nuestras decisiones, Rom 7:18  Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien (buena voluntad) está en mí, pero no el hacerlo. Rom 7:19  Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Rom 7:20  Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí. Rom 7:21  Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Rom 7:22  Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; Rom 7:23  pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. Esta libertad es lo que hace la diferencia entre el inconverso y el cristiano, no seremos juzgados por la esclavitud del pecado de Adan sino por nuestras propias decisiones en libertad, después de Stg 2:12  Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. Stg 2:13  Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.

La Biblia hace diferencia entre los pecados por la ignorancia de la esclavitud en la cual nacemos y los pecados con conciencia o pre determinados, Luc 12:48  Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá. Entre más “LUZ” mas es la responsabilidad demandada. El problema del querubín fue que utilizo su voluntad con luz, o sea estaba totalmente consiente de lo que hacía y demostró que su naturaleza se había corrompido totalmente, debemos como cristianos estar conscientes de esta realidad una cosa es pecar sin luz y otra muy diferente pecar con la luz, Heb 10:26  Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, Heb 10:27  sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. Somos totalmente responsables de nuestras propias decisiones, así como o fue el querubín.  Apo 22:11  El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. Apo 22:12  He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.

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