Protección Divina contra el envanecimiento

publicado en: Madurez, Porque Caíste Lucero | 0

Tema 7, del estudio ¿Porque Caíste, Lucero hijo de la mañana?

Eze 28:17  Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.

Indudablemente que el fracaso eterno del Querubín grande y protector, fue su propio éxito y gloria, fue su misma hermosura la que enalteció su corazón y fue su esplendor y Luz, lo que corrompió su sabiduría.  En sí  fueron tosas sus habilidades, maravillosas y excepcionales, las mismas que lo hacían especial y único entre otros seres angelicales, lo que lo llevó a profanar su propio santuario y a convertirse en lo que hoy. De hecho cuando Dios creo al hombre sabia del problema que había arrastrado al querubín a los niveles mas bajos, entonces Dios decidió crear a aun ser de tierra física, un ser que pudiera experimentar el éxito en niveles físicos, pero también creó una medicina para que no se enfermara como el Querubín.

Este mundo se caracteriza por los altibajos que en él se encuentran todos los días, este es un mundo en donde en algún momento podemos estar en la cúspide de algo y al siguiente día, es posible que estemos debajo de todo; o sea el éxito y el fracaso es una realidad de todos los días y que no debemos olvidar, de hecho las dos cosas son importantes para el desarrollo de nuestra vida,  Ecl 7:14  En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él.  O sea que en este mundo, el éxito es tan real como el fracaso mismo. Pero considerablemente podemos decir que  lo que más daño causa al ser humano es el éxito desmedido, porque si tuviésemos una vida solo de éxito, esto arruinaría definitivamente nuestra naturaleza; por lo tanto son necesarios aquellos momentos de dolor y fracaso, para darnos cuenta que no somos más que otros, esto principio lo experimentó uno de los profetas mas grandes del relato Biblico, 1Re 19:3  Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado. 1Re 19:4  Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres. Es interesante considerar las palabras de uno de los profetas más importantes y poderoso del Antiguo Testamento, que después de hacer descender fuego del cielo y ser admirado por todo el pueblo de Israel, clama delante de Dios, “Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres” esta expresión refleja el momento de angustia y decepción que este gran hombre de Dios está experimentando por la amenaza de muerte  de la reina Jezabel le ha hecho. Aunque parezca extraño pero Dios permitió el éxito de Elías, cuando hizo descender fuego del cielo, así como permitió que se apoderara de él este sentir de debilidad y fracaso, pero justamente antes de este episodio de su vida él había sido el autor humano de un grande milagro entre el pueblo de Israel, en el monte Carmelo, 1Re 18:37  Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. 1Re 18:38  Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. y es que cuando uno siente que es esforzado y está siendo usado en gran manera por Dios, puede uno caer en el problema del envanecimiento, por lo tanto Dios protegiendo a su siervo permite que un gran miedo se apodere de él, ante la amenaza de la perversa Jezabel, 1Re 19:2  Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos. y al verse huyendo de la reina Jezabel; el apóstol Santiago dirá acerca de este excepcional hombre de Dios, que a pesar de la grandeza como profeta no dejaba de tener debilidades naturales así como las nuestras, Stg 5:17  Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Elías no era diferente de nosotros, era un ser humano frágil y débil, al cual Dios usó de una manera asombrosa. Pero Dios permite los momentos de fracaso y debilidad, para cuidar nuestro propio bien, pues sino después de cada momento de éxito en esta vida nos llenaríamos de una grandeza que destruye la vida y la existencia, así como pasó con el Querubín protector, Eze 28:17  Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.

Entonces Dios nos cubre muchas veces de debilidad, después del éxito para protegernos de este mal, el apóstol Pablo lo comprendió de la mejor manera, Después de todo el éxito de ser llevado al tercer Cielo y después que le fueron reveladas palabras y secretos maravillosos de la eternidad, era para Dios, necesario protegerlo 2Co 12:7  Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; y a pesar de que estos aguijones, dolor o momentos de fracaso no nos sean del todo agradable, Es la forma perfecta en la cual Dios nos cuida y nos protege de que no nos exaltemos desmedidamente. Dentro de nuestra propia naturaleza no es fácil llevar encima estos momentos de debilidad o de adversidad, 2Co 12:8  respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Inclusive, podría ser hasta una enfermedad lo que nos mantenga en el lugar correcto, pero la verdad es que son los aguijones de este mundo los que nos protegen contra la exaltación y la condenación del Querubín. 2Co 12:9  Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 2Co 12:10  Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. Las grandes mayorías de nuestras sociedades, van detrás del éxito de este mundo, pero el éxito sin la formación necesaria, se convierte en la peor enfermedad que corrompe nuestro espíritu y afecta terriblemente, porque no somos capaces de lidiar y controlar el éxito y al final el éxito nos termina controlando y destruyendo.

El Rey David fue un gran hombre de Dios, el corazón de este hombre fue un corazón conforme al corazón de Dios, pero esto lo logró por causa de las grandes afrentas, injusticias y persecuciones que sufrió en sus juventud, de parte del rey Saúl y cuando David llegó al trono el éxito no lo cambio, siempre fue un hombre con un corazón humilde y agradable a Dios, pero Dios ya lo había protegido contra esta enfermedad atraves del dolor y aflicción de los tiempo pasados. Definitivamente lo que más enferma y hace daño a la vida de un ser humano es el éxito desmedido.

Generalmente no estamos preparados para las cosas grandes y buenas, porque ellas corromperían nuestra vida espiritual, pero atraves del fracaso, las aflicciones y el dolor, Dios nos prepara para ver las cosas con suficiente humildad y sencillez, Flp 4:11  No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Flp 4:12  Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Pablo había aprendido a que el éxito y la abundancia  no lo envanecieran y a que la escasez y la aflicción, tampoco le afectara Flp 4:13  Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Para que las riquezas eternas no nos afecten y nos enaltezcan cuando las recibamos, como  aconteció con el querubín, es necesario aprender aquí en la tierra a controlar el éxito y eso se aprende atraves del mismo fracaso.

El éxito efímero, por lo que tanto se lucha en esta vida como sociedad, al final se termina convirtiendo en la fuente más terrible de fracaso y frustración espiritual, los que se creen sabios, terminan siendo los mas necios, Rom 1:22  Profesando ser sabios, se hicieron necios, la riqueza se convierte en el amo que quita el sueño y la tranquilidad, Ecl 5:12  Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia. Cuantas historias hay de personas que alcanzaron los niveles más elevados de este mundo, solo para morir solos y cargados de frustración espiritual; de hecho que mucha gente “exitosa” en este mundo,  muere de éxito  superficial y vacío y sin embargo este mal sigue siendo el más grande afán de esta sociedad. Entonces Dios protege a sus hijos de este mal que arrastra a millones a la  más densa oscuridad atraves del mismo fracaso.

Y es un hecho que es más fácil reponerse de los efectos de un fracaso, que del grave daño, que puede llegar a producir el  éxito en una sociedad; y sin embargo las sociedades modernas se mueven como un barco a la deriva detrás del éxito efímero y de la grandeza que esta vida ofrece.

El éxito mal comprendido es una trampa mortal que arrastra  a los hombres a los niveles más bajos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.