Una Llama que Consume

publicado en: Exhortación, Porque Caíste Lucero | 0

Tema 5, del estudio ¿Porque Caíste, Lucero hijo de la mañana?

 

Heb 1:7  Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, Y a sus ministros llama de fuego.

La caída del querubín, hoy diablo y satanás, fue definitivamente impulsada por su propia belleza y perfección; esta belleza y perfección de este ser, se convirtieron en sus amos y corrompieron su voluntad y dominaron su naturaleza; es importante recalcar que si no logramos dominar y controlar nuestras habilidades y nuestra naturaleza, es seguro que ella nos terminara controlando, Gén 4:7  Si hicieras lo bueno, podrías levantar la cara;[e] pero como no lo haces, el pecado está esperando el momento de dominarte. Sin embargo, tú puedes dominarlo a él.”(VDHH); al  final es nuestra voluntad la que determina lo que somos y también seremos.

Curiosamente las mismas virtudes, habilidades y belleza del querubín protector, fueron las causas que dominaron y corrompieron su naturaleza o sea que la llama que lo consumió salió de su misma perfección y belleza, pues Dios establece la gloria de cada ser y de sus servidores se dice que Dios los hace “llama de fuego” Heb 1:7  Ciertamente de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles espíritus, Y a sus ministros llama de fuego. y esto manifiesta la grandeza de la gloria de un ministro a los ojos de Dios, sin embargo también debemos entender que si no tenemos cuidado, esta misma “llama” nos puede llegar a destruir, como pasa hoy y ha pasado en las generaciones pasadas.

Pensemos un momento en el instante de gloria de Nadad y Abiud, hijos del sumo sacerdote Aarón,  delante de todo el pueblo, pues para estos jóvenes sus ungimiento realmente fue una “llama de gloria”, cuando fueron ungidos y honrados delante de miles y miles de Israelitas, Lev 8:13  Después Moisés hizo acercarse los hijos de Aarón, y les vistió las túnicas, les ciñó con cintos, y les ajustó las tiaras, como Jehová lo había mandado a Moisés. Lev 8:30  Luego tomó Moisés del aceite de la unción, y de la sangre que estaba sobre el altar, y roció sobre Aarón, y sobre sus vestiduras, sobre sus hijos, y sobre las vestiduras de sus hijos con él; y santificó a Aarón y sus vestiduras, y a sus hijos y las vestiduras de sus hijos con él. Este es uno de esos momentos en donde, Dios hace a sus ministros llama de fuego, son ungidos con honor y gloria como sacerdotes y de hecho son admirados y respetados por todo el pueblo; pero pareciera que esta misma exaltación fue algo que no pudieron controlar más bien ella los controló a ellos y los llevó al desastre, Lev 10:1 Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó. Lev 10:2  Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová. Legalmente fueron esclavos de su propia gloria, con la cual habían sido envestidos por Dios mismo; el fuego extraño del que se nos habla, está vinculado a una instrucción que Dios le dio a Moisés a consecuencia de la muerte de estos hombres, Lev 10:8  Y Jehová habló a Aarón, diciendo: Lev 10:9  Tú, y tus hijos contigo, no beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis; estatuto perpetuo será para vuestras generaciones, lo que se nos está diciendo que estos muchachos se embriagaron y ebrios entraron a ministrar a la presencia de Dios; el sentirse importantes por la unción que había sido derramada sobre ellos, fue la causa de su muerte o sea no lograron controlar esa unción, sino que la misma unción que había sido puesta sobre ellos, los controló a ellos y anuló la sensatez de estos hombres y pensaron que por ser sacerdotes ungidos, se podían dar libertades, o sea se creyeron más de lo que eran y eso mismo fue la causa de su muerte. Legalmente Nadad y Abiud, fueron esclavos de su propia gloria y eso los destruyó.

En estos tiempos modernos de los medios masivos de comunicación, muchos cantores cristianos y muchos evangelistas y predicadores famosos, vislumbran a las multitudes con cantos maravillosos y predicaciones ungidas o incluso con muchos milagros,  por medio de la televisión o en el internet y son admirados por multitudes; Solo quiero recordarnos a nosotros mismos, las palabras sabias y congruentes  del salmista cuando dijo: Sal 115:1 No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, Sino a tu nombre da gloria, Por tu misericordia, por tu verdad. Porque los talentos en los hombres, solo son señales que Dios permite para cumplir sus propósitos, o sea no es al ungido, ni la unción, ni los talentos en donde debemos tener nuestra mirada,  Heb 12:2  puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Debemos ser cuidadosos donde ponemos nuestros ojos, porque muchos (con respeto lo digo) son esclavizados por la unción o por los talentos de hombres y eso nos puede hacer vulnerables al problema del querubín y de los ángeles que le admiraban y le siguieron en su rebelión.

Recuerde que la unción y los talentos son sumamente importantes para el desarrollo de la iglesia, pero debemos de ser cuidadosos, pues un hombre que haga milagros, profetice o predique no es garantía de nada,  Mat 7:21  No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mat 7:22  Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Mat 7:23  Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

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