Categoría: Principios Biblicos del Buen Hogar

El Principio de la Madurez

Gén 1:12  Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.

El valor de un hijo realmente es incalculable, no solo por el hecho del aprecio que como padres ponemos sobre ellos, sino por el valor de lo que aún no ha sido hecho en ellos.

Hay un principio importante en las escrituras sobre nuestras familias  y lo encontramos exactamente durante el proceso de la creación de la familia, Dios dijo algo que debe de marcar el inicio de una buena simiente o familia para Dios, 

El Principio de la Fe

El desarrollar una familia para Dios es un enfoque de fe, pues para agradar a Dios se necesita fe indudablemente, Heb 11:6  Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Esta fe aquí mencionada incluye de hecho a nuestras familias, que para Dios son esencialmente importantes y en definitiva debemos estará consientes que sin fe es imposible agradar a Dios y de hecho que para tener una familia agradable a Dios esta  familia tiene necesariamente que ser el resultado de la misma fe.

El principio de la Genuina Convercion

2Ti 1:5  trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.

Es un hecho correcto el saber que ningún hombre llevara a su esposa mas allá de lo que él es en sí, e igualmente sucede con la mujer o en términos generales lo mismo sucede con los padres de familia que definitivamente, no pueden llevar más allá  a sus hijos de lo que ellos son,

Principios del buen Hogar

Introduccion

Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, Nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio. (Salmo 144.12)

Cuando Dios nos da hijos como herencia, también nos da la capacidad de guiarlos de una manera exitosa, si Dios mismo ha dotado el instinto de cada animal con la habilidad de proteger y entrenar a sus crías cuanto más a los seres humanos que somos la corona de la gloria de la creación.